Lang Lang deslumbra en el Palau de la Música
El 29 de mayo de 2026 el salón del Palau de la Música se llenó de expectación. El público, que había comprado sus entradas con semanas de antelación, aguardaba el regreso del pianista que se ha convertido en un fenómeno global.
Al bajar el telón de luz, Lang Lang tomó el piano con la serenidad de quien conoce cada tecla. El sonido inicial, un Rondó en Re mayor, KV 485 de Mozart, resonó como una escena teatral, marcando el tono de una noche de contrastes.
Un programa de contrastes y virtuosismo
El programa combinó obras de tres épocas distintas. Tras Mozart, el pianista abordó la Sonata nº 8 'Patética' de Beethoven, resaltando el dramatismo del primer movimiento con rubatos que intensificaron la tensión.
En la segunda mitad, la Sonata nº 31, Op. 110 mostró una faceta más introspectiva; Lang Lang diferenció con claridad los planos sonoros, creando una arquitectura sonora que mantuvo al público en vilo.
La Suite española de Albéniz siguió, con episodios como Granada y Cádiz que alternaron delicadeza y vértigo. Cada pieza fue tratada como un viaje por la geografía española, sin perder la precisión técnica.





