Sofrito catalán recomendado por la Fundació Pasqual Maragall para prevenir el Alzheimer
La entidad Fundació Pasqual Maragall ha anunciado que el sofrito, base de la cocina catalana, se incorpora a sus recomendaciones para reducir el riesgo de Alzheimer. La medida se publica este mes y se difunde a través de sus centros de memoria y campañas de prevención.
En España se contabilizan ~900.000 casos reconocidos de Alzheimer, según los datos de la fundación. Ante esta cifra, la organización busca impulsar hábitos alimentarios que puedan frenar la progresión de la enfermedad.
El sofrito combina tomate, cebolla, ajo y aceite de oliva virgen extra, ingredientes habituales en la dieta mediterránea. Cada uno aporta compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que, según la fundación, actúan como protectores neuronales.
"El sofrito es una pieza clave de nuestra cultura gastronómica y, al mismo tiempo, una herramienta preventiva contra el deterioro cognitivo", afirma el director científico de la fundación.
Cómo el sofrito protege el cerebro: antioxidantes y licopeno
El tomate aporta licopeno, un carotenoide que combate el estrés oxidativo. Cuando se cocina con aceite de oliva, la biodisponibilidad del licopeno aumenta significativamente, facilitando su absorción por el organismo.
El aceite de oliva virgen extra, rico en ácido oleico y polifenoles, potencia el efecto antiinflamatorio del ajo y la cebolla. Estos compuestos reducen la inflamación crónica, uno de los factores asociados al envejecimiento cerebral.
La cebolla contiene quercetina, un flavonoide que protege las membranas neuronales del daño oxidativo. Junto al ajo, cuya alicina tiene propiedades neuroprotectoras, el conjunto actúa como un escudo químico frente a los radicales libres.
Estudios preliminares indican que dietas con alto contenido de licopeno y polifenoles se correlacionan con una menor pérdida de funciones cognitivas en adultos mayores. No se trata de una cura, pero sí de una reducción del riesgo.
Para aprovechar al máximo sus beneficios, la fundación recomienda cocinar el sofrito a fuego medio, evitando la fritura profunda, y consumirlo como base de guisos, arroces o platos de pescado.
Contexto de la dieta mediterránea y estilo de vida saludable
La dieta mediterránea, reconocida por la OMS, se basa en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva. Dentro de este marco, el sofrito se destaca como una preparación que concentra varios de sus principios activos.
Sin embargo, la fundación advierte que la protección cerebral no depende solo de un alimento. Un estilo de vida integral que incluya ejercicio regular, control de hipertensión y diabetes, y una vida social activa es esencial para mantener la salud cognitiva.
Integrar el sofrito en la alimentación diaria es sencillo: basta con añadirlo a platos tradicionales o usarlo como salsa para verduras. Así se garantiza la ingesta constante de antioxidantes sin modificar hábitos culinarios.
La Fundació Pasqual Maragall planea lanzar talleres de cocina y material educativo para difundir esta recomendación en centros de mayores y escuelas de gastronomía. El objetivo es que el sofrito pase de ser una receta regional a un componente clave de la prevención nacional.
En los próximos meses se evaluará el impacto de la campaña mediante encuestas y seguimiento de indicadores de salud cognitiva. Si los resultados son positivos, el sofrito podría consolidarse como una medida de salud pública contra el Alzheimer.
Temas relacionados
Redactor científico
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





