Fuegos artificiales y miedo a un bombardeo

El sábado por la noche, Elena, residente de un piso alto en La Habana Vieja, escuchó un estruendo que creyó ser un bombardeo de EE.UU. Al asomarse a la terraza vio que el ruido provenía de fuegos artificiales lanzados en un paladar de la zona. «Pensé que era un ataque de EE.UU., pero solo eran fuegos artificiales», relató Elena.

Impacto de la política energética de Trump en la vida cotidiana cubana

Las sanciones estadounidenses y la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo han dejado a la isla sin combustible y con cortes de electricidad que superan las 20 horas en algunos días. Las calles de La Habana están prácticamente desiertas; los pocos vehículos que circulan son taxis eléctricos, motos y triciclos que sustituyen a los autobuses tradicionales. La ocupación hotelera se ha desplomado, y los operadores cuestionan la viabilidad de recibir turistas bajo el bloqueo energético.

Contexto geopolítico: sanciones y ataques recientes

El presidente Donald Trump ha ordenado bombardeos en fines de semana para evitar repercusiones bursátiles. El 3 de enero, lanzó un ataque contra Venezuela que mató a un centenar de personas, entre ellas 32 soldados cubanos de la guardia de Maduro. Ese mismo día, la población cubana, ya agotada por la escasez, vivió una ola de temor que se reflejó en la confusión de Elena. La estrategia de ataques puntuales busca presionar a gobiernos aliados de Caracas sin desencadenar una crisis financiera en EE.UU.