El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de EE. UU. arrestó el pasado jueves a Adys Lastres Morera, hermana de Ania Guillermina Lastres Morera, directora del conglomerado militar cubano GAESA, en la ciudad de Miami. La detención se produce tras la revocación de su residencia permanente, medida anunciada por la administración estadounidense como parte de una ofensiva contra los intereses cubanos en el exterior. La acción se inscribe en una campaña más amplia que busca aislar a los dirigentes cubanos que operan fuera del país.
Adys Lastres Morera siendo escoltada por agentes del ICE en Miami
Según el propio ICE, la orden de detención se basó en la presunta violación de las sanciones impuestas a entidades vinculadas a GAESA. Las autoridades migratorias informaron que Adys será trasladada a una instalación federal mientras se decide su proceso de deportación. El proceso se basa en la sección 1324 del Título 8 del Código de Inmigración, que permite la expulsión de individuos que han violado sanciones económicas.
GAESA, el motor económico cubano bajo la mira de Washington
GAESA, el Grupo de Administración Empresarial S.A., está controlado por altos mandos militares y gestiona sectores clave como turismo, estaciones de servicio, finanzas, remesas, supermercados y telecomunicaciones. Su alcance cubre la mayor parte de la economía que interactúa con el mercado internacional, convirtiéndolo en un objetivo estratégico para Washington. Se estima que GAESA genera más de $2.000 millones al año en ingresos externos, una parte importante de los fondos que el gobierno cubano destina a programas sociales.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que GAESA será el foco principal de una nueva ola de sanciones destinadas a cortar los flujos de recursos que sostienen al régimen cubano. "Nuestro objetivo es debilitar la capacidad financiera del aparato militar cubano", afirmó Rubio en una rueda de prensa. Rubio sostuvo que la medida busca presionar a la élite militar para que modifique su política interna y externa.
Posibles repercusiones de la presión estadounidense sobre la economía cubana
Los analistas advierten que las sanciones y la detención de un familiar cercano a la cúpula directiva podrían reducir la inversión extranjera directa que llega a través de proyectos turísticos y de infraestructura. Asimismo, el acceso a remesas y a los servicios financieros gestionados por GAESA podría verse limitado, lo que afectaría a cientos de miles de cubanos que dependen de esos recursos. El sector turístico, que aporta cerca del 15 % del PIB cubano, podría perder entre 10 y 20 % de sus ingresos si las sanciones se extienden a los operadores internacionales vinculados a GAESA.
El gobierno cubano ha calificado la acción como una violación del derecho internacional y ha prometido responder mediante canales diplomáticos y judiciales. La medida se enmarca en una escalada de tensiones que ya incluye restricciones energéticas y la ampliación de la Ley Helms‑Burton. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha solicitado a la ONU que se revisen las medidas, argumentando que vulneran los derechos humanos de los cubanos residentes en el exterior.
Si EE. UU. mantiene la presión, el sector turístico podría sufrir una caída de ingresos que reduzca los fondos destinados a salud y educación, pilares del modelo cubano. En los próximos meses, la comunidad internacional observará si la estrategia estadounidense logra debilitar a GAESA o si, por el contrario, consolida una mayor resistencia del régimen ante la presión externa.