El chemsex ha registrado un notable incremento entre jóvenes LGTB+ en España durante el último año, según datos recopilados por la comisión ChemSex Support de la organización comunitaria Stop Sida y la observación directa de psicólogos y médicos de urgencias. El fenómeno, que combina el consumo intencional de sustancias psicoactivas con encuentros sexuales prolongados, está pasando de ser una práctica marginal a un desafío de salud pública que obliga a una respuesta coordinada.
Aumento del chemsex entre jóvenes en España
Stop Sida informa que el número de personas que se identifican como hombres gays, bisexuales, trans, non‑binary y demás miembros de la comunidad LGTB+ que practican chemsex ha crecido de forma sostenida en las principales ciudades del país, especialmente en Madrid y Barcelona. La comisión señala que la práctica se extiende también a tríos, sexo grupal y, en algunos casos, a sesiones en solitario que pueden prolongarse durante horas o incluso días.
Los profesionales de adicciones y los servicios de urgencias corroboran esta tendencia. En los centros de atención se observan más consultas vinculadas a episodios de consumo de metanfetamina, mefedrona, GHB y otras sustancias depresoras o disociativas durante la actividad sexual. La comunidad LGTB+ reconoce la práctica con términos como "chill", "colocón" o "guarrichill", lo que dificulta su detección en entornos clínicos tradicionales.





