Irán ha dejado claro este domingo que no aceptará ningún acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra sin obtener resultados tangibles que garanticen sus derechos, después de que el presidente estadounidense Donald Trump declarara que no tiene prisa por cerrar un buen trato.

Irán rechaza cualquier acuerdo con EE.UU. sin resultados tangibles

El presidente del Parlamento y jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó en una sesión virtual del Legislativo que "Los soldados del frente diplomático no tienen ninguna confianza en las palabras ni en las promesas del enemigo. Lo único que cuenta para nosotros son los resultados tangibles que debemos obtener antes de asumir nuestros propios compromisos". Qalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria, subrayó que los logros militares deben traducirse en beneficios políticos y jurídicos.

El mandatario estadounidense, en entrevista con Fox News, reiteró que "Esto va lentamente, lleva mucho tiempo. No tengo prisa (…) Si uno tiene prisa, no va a conseguir un buen trato". Trump advirtió que, si no se logra el acuerdo que busca, Washington podría volver a ejercer presión militar sobre la República Islámica.

Detalles de la posición iraní y del borrador de negociación

Irán ha puesto sobre la mesa cuatro exigencias clave: el fin de la guerra en todos los frentes, incluida la zona del Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz; la liberación de fondos congelados; y la suspensión de las sanciones estadounidenses. Además, Teherán insiste en posponer la discusión sobre su programa nuclear hasta después de la firma de un acuerdo de paz.

Según el borrador que circula entre las partes, una vez firmado el tratado de paz dispondrá 60 días para negociar los compromisos nucleares de Irán y el levantamiento de sanciones. Los primeros puntos a tratar serían la gestión de las reservas iraníes de uranio enriquecido y la imposición de límites claros a futuros procesos de enriquecimiento.

Posibles escenarios tras la postura firme de Irán

Si EE.UU. mantiene su postura de "no hay prisa", las negociaciones podrían estancarse, aumentando la presión diplomática sobre Teherán. Un estancamiento prolongado podría llevar a que Irán recurra a medidas de presión propias, como la intensificación de acciones en el estrecho de Ormuz, zona estratégica para el tránsito de energía.

El bloqueo de avances también podría reactivar tensiones regionales, sobre todo con Israel, que ya ha señalado que cualquier debilitamiento del acuerdo iraní‑estadounidense sería una amenaza directa a su seguridad. En este escenario, Washington podría reforzar su apoyo a aliados regionales y considerar sanciones adicionales, mientras que la comunidad internacional observaría con cautela la evolución del conflicto.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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