Daños en Riazor tras la invasión del ascenso
El domingo, la euforia por el ascenso del Deportivo a Segunda División dejó a Riazor en estado de ruina. En la invasión del campo, se arrancaron 727 asientos del anillo inferior y 25 del superior, sumando 750 asientos rotos. El césped híbrido quedó quemado y con áreas arrancadas, comprometiendo la superficie de juego.
Los aficionados, impulsados por la celebración, subieron al larguero y encendieron bengalas, lo que provocó la rotura del punto central y quemaduras en la zona de Marathon. El daño se extendió a los sistemas de riego, que quedaron fuera de servicio. Esta devastación obliga al club a una reparación urgente antes del amistoso internacional.
Cómo se afrontan los desperfectos antes del España‑Irak
El club y la Federación han movilizado a ingenieros, técnicos de mantenimiento y operarios para evaluar la magnitud de los desperfectos. Se ha decidido coser a mano los parches de césped natural y sustituir los asientos dañados en los próximos 3 días. El objetivo es dejar el estadio en condiciones para el encuentro programado.
Los equipos de trabajo están retirando los fragmentos de césped híbrido quemado y colocando tepes naturales en el centro del campo. Cada parche se sutura manualmente, un proceso que requiere precisión para evitar irregularidades en la pelota. El ritmo de la labor es intenso, con turnos de madrugada para ganar tiempo.






