Alberto y su negocio de trasteros: expansión y rentabilidad

Alberto, propietario de una cadena de self‑storage, ha ampliado su red a diez instalaciones que albergan más de 7.000 trasteros. La expansión se completó tras la pandemia, cuando la demanda de espacio extra se disparó.

En 2013 abrió su primer centro con 60 unidades y una inversión inicial de 32.000 €. Cada nueva nave añadió entre 500 y 1.000 puertas, según su propio cálculo.

Antes de 2020 la empresa contaba con cuatro centros; hoy gestiona diez, lo que representa un crecimiento del 150 % en número de sitios. Alberto afirma que la crisis sanitaria marcó el punto de inflexión del sector.

El modelo de negocio se basa en una gestión ligera: una sola persona puede supervisar entre dos y tres centros, manejando hasta 100 trasteros sin perder eficiencia.

Detalles operativos y financieros del self‑storage de Alberto

La plantilla actual ronda entre 15 y 20 empleados, distribuidos en los diez centros. Alberto prevé añadir dos o tres trabajadores más para duplicar la capacidad en los próximos años.

El ticket medio para particulares oscila entre 50 € y 100 € al mes, mientras que las empresas pagan entre 100 € y 200 €. Estos precios se justifican con servicios adicionales como recepción de paquetes y ubicaciones estratégicas.

El 80 % de los clientes son particulares; el resto, empresas que mantienen una estancia media de 18 meses frente a los 14 meses de los particulares. La rentabilidad se maximiza con trasteros pequeños, que generan mayor ingreso por metro cuadrado.

Alberto calcula que el beneficio mensual por unidad varía entre 50 € y 100 € para particulares y entre 100 € y 200 € para empresas, cifras que le permiten mantener un flujo de caja sólido.

Contexto del mercado de trasteros en España

La escasez de espacio en viviendas españolas ha impulsado la demanda de self‑storage, una tendencia que se aceleró durante la COVID‑19. Según datos del sector, la ocupación de trasteros aumentó un 30 % en 2020 y se mantiene alta.

Este crecimiento se alinea con la presión sobre el mercado inmobiliario, donde los precios de la vivienda siguen subiendo y los hogares buscan soluciones flexibles.

El modelo de Alberto se beneficia de la ubicación de sus centros cerca de áreas urbanas densas, lo que reduce los costes de desplazamiento para los usuarios. Además, la oferta de servicios extra, como la recepción de paquetes, añade valor frente a la competencia.

Expertos advierten que la tendencia continuará mientras la oferta de vivienda siga siendo limitada. La expansión de redes como la de Alberto podría marcar una nueva fase de consolidación del sector de self‑storage en el país.

En conclusión, la estrategia de Alberto muestra que la combinación de inversión moderada, expansión controlada y foco en servicios puede convertir a los trasteros en una pieza clave del ecosistema inmobiliario español. Los consumidores y las empresas encontrarán en este modelo una respuesta práctica a la falta de espacio, mientras los inversores observan un mercado con perspectivas de crecimiento sostenido.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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