Herencia: la sucesión se abre al fallecer

Paloma Abad Tejerina, presidenta de la Asociación de Abogados de Familia, Infancia y Sucesiones de Madrid (AMAFI), ha recordado que la sucesión se abre en el instante mismo del fallecimiento. Desde ese momento, los herederos adquieren la propiedad de los bienes, sin necesidad de esperar a la firma de documentos o a la inscripción registral. La norma es clara: la transmisión ocurre al morir, y el desconocimiento de este hecho genera errores comunes en la gestión patrimonial.

"Desde ese momento, y no cuando se firman los documentos, los herederos adquieren la propiedad, aunque no lo sepan", subraya Abad Tejerina. Esta rapidez obliga a los familiares a actuar con información y prudencia para evitar asumir obligaciones que desconocen.

Qué implica aceptar una herencia y cómo evitar riesgos

Aceptar una herencia significa asumir tanto los bienes como las deudas y las obligaciones fiscales del difunto. Álvaro Gracia García, especialista en sucesiones, advierte que "al aceptar la herencia, se aceptan también todas sus deudas". Por ello, los herederos deben revisar el patrimonio antes de decidir, identificando posibles pasivos ocultos que podrían afectar su situación financiera.

Cuando existen dudas, la figura jurídica de aceptar a beneficio de inventario permite limitar la responsabilidad del heredero al valor del patrimonio heredado. Con este mecanismo, el heredero no responde con su propio patrimonio por deudas que superen el valor de la herencia, evitando así sorpresas económicas desagradables.