Henry Nowak, de 18 años, fue apuñalado por Vickrum Digwa, de 23 años, en una pelea nocturna en Southampton el pasado diciembre. El joven cayó inconsciente y, pese a la llamada de auxilio, falleció en el hospital poco después.
Imagen de la cámara corporal policial mostrando a Henry Nowak en el suelo tras la detención en Southampton
Los agentes policiales llegaron al lugar, esposaron a Nowak y, mientras él reclamaba que no podía respirar, respondieron con escepticismo: "No lo creo, amigo". La escena quedó registrada por la cámara corporal, que muestra al joven tendido sin signos visibles de sangre. Arresto de Henry Nowak en Southampton: muerte tras apuñalamiento y polémica policial
El metraje policial revela que, aunque los oficiales llamaron a una ambulancia, no observaron sangre en la ropa de Nowak, lo que alimentó sus dudas sobre la versión del joven. Digwa, por su parte, alegó que Nowak lo había atacado y tratado de arrebatarle el turbante, elemento sagrado para los sij.
Según los testimonios de Digwa y sus familiares, Nowak habría resultado herido al intentar saltar una zanja, no por el ataque con el kirpán. La falta de sangre visible y la rapidez de la intervención policial han generado un intenso debate sobre los protocolos de actuación.
Reacciones políticas y posibles consecuencias
Vickrum Digwa ha sido condenado a una pena mínima de 21 años por asesinato, y sigue pendiente de juicio por posesión de armas, en el que también están implicados su padre y su hermano.
Nigel Farage aprovechó la polémica para acusar a la policía de aplicar una "doble vara de medir" y de favorecer a minorías, comparando el caso con la muerte de George Floyd. "El mayor temor del agente hoy es ser denunciado por prejuicios raciales, no atender a un hombre moribundo", afirmó Farage en un discurso en el Parlamento.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, defendió la actuación policial y anunció que la Oficina Independiente de Conducta Policial (IOPC) recibirá todos los recursos necesarios para investigar con total transparencia. "No podemos permitir que este asesinato enfrente a unas comunidades contra otras", declaró la ministra.
El caso ha reavivado el debate sobre el uso del kirpán, parte obligatoria del atuendo sij, aunque el gobierno no contempla limitar su porte por ahora.
Analistas advierten que la controversia podría desencadenar una comisión parlamentaria para examinar los protocolos de uso de la fuerza y la formación antirracista en la policía británica. La presión de la ultraderecha y la atención mediática podrían influir en la agenda legislativa del nuevo gobierno de Keir Starmer.