Cataluña se propone como nuevo centro de fabricación de chips en Europa

Cataluña presentó su plan para crear un polo de producción de semiconductores durante el foro European Bridges en Bruselas, el 3 de junio de 2026. El anuncio lo hizo Emilio Varela, director corporativo de estrategia y desarrollo de Oesia, que describió a la región como el lugar idóneo para atraer talento y lanzar fábricas de chips.

Varela subrayó que la iniciativa cuenta con el respaldo de instituciones públicas catalanas y con la colaboración de centros tecnológicos y universidades locales. Según sus palabras, el ecosistema catalán ya dispone de laboratorios de microelectrónica, programas de máster en ingeniería de chips y una red de empresas emergentes dispuestas a escalar sus prototipos.

Por qué Europa depende de Asia y EE. UU. y cómo Cataluña puede cubrir la brecha

La Unión Europea sigue importando la mayor parte de sus chips de China, Taiwán y Estados Unidos, lo que la deja expuesta a interrupciones de suministro. Varela y Cesc Guim, fundador de Openchip, señalaron que la escasez de semiconductores ha paralizado sectores como la automoción, la aviación y la energía.

Guim explicó que la dependencia es "estratégica y brutal", y advirtió que un cierre de rutas comerciales con Taiwán tendría consecuencias "catastróficas" para la economía europea. Ambos coincidieron en que Cataluña, con su capital tecnológica en Barcelona, puede ofrecer una alternativa viable gracias a su capital humano y a la cercanía de centros de investigación como el IMB y la UPC.

Escenarios futuros: oportunidades y riesgos para la industria de chips en Cataluña

Varela advirtió que la ventana de oportunidad para cerrar la brecha tecnológica se está cerrando rápidamente. Propuso una inversión pública‑privada de varios cientos de millones de euros para construir una planta de fabricación de 200 mm y otra de 300 mm en los próximos cinco años.

Openchip se presenta como caso de éxito: la empresa ya ha desarrollado chips singulares para aplicaciones de defensa y automoción, y busca escalar su producción con apoyo catalán. Sin embargo, Varela recordó que el éxito depende de la coordinación entre gobiernos regionales, nacionales y la Comisión Europea, así como de la capacidad de atraer capital extranjero.

Los analistas advierten que, si Cataluña logra consolidar su ecosistema, podría convertirse en el primer hub europeo capaz de ofrecer una cadena de suministro completa, desde el diseño hasta la fabricación. En caso contrario, el continente seguiría dependiendo de proveedores externos, manteniendo su vulnerabilidad ante tensiones geopolíticas.

Conclusión: la apuesta catalana por los semiconductores llega en un momento crítico para la UE. Si se materializa la inversión y se mantiene la colaboración entre academia, industria y administraciones, Cataluña podría marcar el inicio de una mayor autonomía tecnológica europea. De lo contrario, la región corre el riesgo de quedar rezagada en una carrera global que ya define la competitividad de las economías del futuro.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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