Energía como infraestructura crítica

En la última sesión del Consejo "La nueva energía para la industria", organizada por el Foro Económico y Social del Mediterráneo, los representantes de los sectores industrial y energético acordaron que la energía debe considerarse una infraestructura crítica para la competitividad. La conclusión, publicada esta semana, sitúa la energía al mismo nivel que carreteras o telecomunicaciones en la agenda de desarrollo.

"Quien controle mejor su energía tendrá mayor capacidad para controlar sus costes, reducir vulnerabilidades y ganar competitividad", afirmó el presidente del consejo. Con esta visión, la energía deja de ser un gasto operativo y pasa a ser una variable estratégica que influye directamente en la rentabilidad de las empresas.

El foco se desplaza de la generación a la integración del sistema

Los miembros del consejo coincidieron en que el verdadero reto ya no es instalar más capacidad renovable, sino lograr una gestión eficiente, estable y rentable del sistema energético. El objetivo es evitar cuellos de botella en la absorción de la energía producida, mediante autoconsumo, contratos PPAs, almacenamiento y redes inteligentes.

El crecimiento del autoconsumo y de los PPAs se ha acelerado en los últimos años, al igual que la inversión en y en plataformas de . Estas herramientas permiten a las empresas no solo consumir, sino también gestionar generación, demanda y datos energéticos, creando un modelo de negocio más flexible y menos dependiente de la red tradicional.