Resumen del hecho
El martes Bad Bunny se presentó en el estadio Metropolitano de Madrid. Un periodista de 40 años asistió al concierto acompañado de su hija Lola, de 12 años, pagando ambas entradas. Fue la primera vez que la niña asistía a un concierto de reguetón y marcó el inicio de una noche que el padre describió como "un regalo pagado con sudor y alegría".
El espectáculo arrancó con la frase del propio artista: "Bailad y amad sin miedo", una consigna que resonó entre los miles de asistentes y que, según el padre, quedó grabada en la mente de Lola al salir del recinto.
Detalles del día y reacciones familiares
El padre decidió llevar una camisa hawaiana como parte de su atuendo, una elección que describió como "un intento de no parecer un cuarentón fuera de sitio". Lola, por su parte, eligió una sudadera con el logo del artista y mostró una sonrisa que, según él, no había visto en meses.
Durante el concierto, la familia disfrutó de los hits más conocidos mientras el público coreaba sin parar. Al terminar, Lola se acercó a su padre y dijo: "Me ha encantado, papá, pero prefiero Ginebras", una confesión que el adulto tomó con humor y como señal de que la música urbana aún compite con los gustos tradicionales de la generación más joven.
El padre relató que la conversación posterior giró en torno a la energía del espectáculo y a la crítica que a menudo se hace al reguetón desde la izquierda y la derecha. Ambos coincidieron en que, más allá de los debates, la experiencia había reforzado su vínculo.





