Ingreso voluntario de Marisa

Marisa, de 51 años, llegó al Hospital de Bellvitge el 10 de abril y solicitó un ingreso voluntario de una semana dentro de un programa de dos meses para pacientes con trastorno límite de la personalidad (TLP). La decisión la tomó tras varias entrevistas previas con el equipo de la unidad, y firmó un contrato que establece su permanencia los domingos por la tarde y su salida los jueves al mediodía.

Al llegar, la recibió una auxiliar que cerró la puerta con llave y la condujo al mostrador de enfermería, donde la esperaban la psicóloga del programa y el resto del equipo multidisciplinario: enfermeros, psiquiatra, terapeuta ocupacional, trabajadora social y estudiantes de psicología en prácticas. Allí se le explicó el objetivo del programa: aprender a convivir con los síntomas del TLP y reducir conductas autolíticas.

Programa de terapia dialéctica conductual y medicación

El programa combina terapia dialéctica conductual (DBT) los fines de semana con acompañamiento continuo de psicólogos, psiquiatras y trabajadoras sociales. Cada fin de semana se realizan sesiones grupales e individuales que entrenan habilidades de mindfulness, regulación emocional y tolerancia a la frustración.

Paralelamente, el psiquiatra prescribió varios estabilizadores emocionales, ajustándolos cada según la tolerancia de Mariza. "Vamos a probar cada quince días y, si no los tolera, paramos cuando usted quiera", explicó el médico. La paciente mantiene su medicación de larga data (antidepresivos y ansiolíticos) mientras se evalúan nuevos fármacos para aplanar la montaña rusa emocional característica del TLP.