El jueves, en el pleno del Parlament de Catalunya, la bancada de Junts, el Partido Popular y Vox lanzaron una dura denuncia contra los primeros presupuestos presentados por el Govern de Salvador Illa.
Los tres partidos aseguraron que el proyecto es el más expansivo de la historia sin incluir rebajas de impuestos ni medidas para reducir el déficit, y lo calificaron de "colapso fiscal".
Plenaria del Parlament de Catalunya con diputados discutiendo los presupuestos de Illa
Presupuestos Illa: la oposición denuncia un colapso fiscal
Mònica Sales, líder de Junts en el Parlament, sostuvo que las cuentas no solucionarán los problemas cotidianos de los catalanes porque se equivocan en las prioridades. "Son unos presupuestos sin ambición, autoestima ni liderazgo. Son una sobredosis de anestesia que dejan al país con más colapso", afirmó.
Alejandro Fernández, presidente del PP catalán, añadió que la estructura del Govern está "supermusculada" y que los órganos y mesas de trabajo representan un despilfarro. "Son los grandes okupas de la Administración pública, crean organismos inútiles y puestos para sus allegados", criticó.
Detalles de la crítica: prioridades, estructura y agenda
Los críticos señalaron la ausencia de rebajas sustanciales de impuestos y de cualquier plan concreto para reducir el déficit con el Estado. Además, denunciaron gastos en organismos que describen como innecesarios, lo que, según ellos, encarece la gestión pública.
Vox y la extrema derecha, representada por Ignacio Garriga, atacaron la agenda feminista y ecológica del Govern. Javier Ramírez, diputado de Vox, la tachó de "mamarrachadas" y afirmó que "prefieren cambiar tractores por lenguaje inclusivo" mientras la ciudadanía sufre por la falta de vivienda.
En el mismo sentido, Sílvia Orriols, presidenta de Aliança Catalana, acusó a Illa de financiar indirectamente a organizaciones vinculadas al terrorismo islámico y de "robar dinero a los catalanes" para perpetuar la llegada de inmigrantes ilegales.
Contexto breve: la situación fiscal de Catalunya
Catalunya lleva varios años con un déficit estructural que supera el 4.600 millones de euros, según datos oficiales. La presión fiscal sobre los hogares ha aumentado, y la falta de consenso sobre medidas de ajuste ha generado tensiones entre el Govern y la oposición.
Este escenario fiscal se enmarca en la reciente discusión sobre la Financiación de Catalunya 2027, donde el Govern insta a Junts y al PP a no bloquear los recursos necesarios para afrontar el déficit. La escasez de vivienda también es un tema crítico; iniciativas como la de Vivienda asequible en Malpàs buscan paliar la presión sobre el mercado inmobiliario.
El debate en el Parlament muestra una profunda división sobre la ruta económica que debe seguir la comunidad. Mientras la oposición exige recortes y mayor disciplina fiscal, el Govern defiende su programa social y medioambiental como inversión a largo plazo.
Si la oposición mantiene su postura, los próximos meses podrían ver bloqueos parciales al presupuesto, lo que retrasaría la puesta en marcha de proyectos clave y aumentaría la incertidumbre entre empresas y ciudadanos. La capacidad del Govern para negociar y encontrar consensos será decisiva para evitar un deterioro mayor de la situación financiera de Catalunya.