Estudio confirma origen escocés de la Piedra del Altar

Un equipo de geólogos e investigadores ha publicado en Journal of Quaternary Science que la Piedra del Altar, situada en el centro de Stonehenge, es una losa de arenisca que proviene de la zona de Caithness, en el noreste de Escocia. La piedra pesa alrededor de 6 toneladas y su procedencia había sido objeto de debate durante décadas.

El trabajo, liderado por la Universidad de Cambridge, se basa en muestras extraídas de la losa y en comparaciones con formaciones rocosas escocesas. Los resultados sitúan el origen a unos 700 km de distancia, lo que implica un traslado extraordinario para una sociedad neolítica.

Métodos y hallazgos: análisis de circones y modelado glaciar

Los autores combinaron dos líneas de investigación. Primero, estudiaron los circones detríticos incrustados en la arenisca; estos minerales actúan como una huella geológica que permite identificar la cuenca de procedencia. Las firmas de los circones coincidieron con muestras de Sarclet, en la costa de Caithness, y con otros afloramientos cercanos.

Segundo, emplearon modelos informáticos que recrean el movimiento de los hielos durante la última glaciación. Los modelos mostraron que el flujo glaciar habría desplazado rocas de esa zona mayormente hacia el norte y el este, no hacia el sur. Un escenario alternativo que incluye un paso por Dogger Bank reduce la distancia a 400 km, pero el hundimiento del banco hace inviable esa ruta para la época de Stonehenge.

Contexto arqueológico: la singularidad de la Piedra del Altar

A diferencia de los sarsens y las bluestones que forman la mayor parte del monumento, la Piedra del Altar es una losa de arenisca única. Su origen escocés refuerza la hipótesis de que los constructores seleccionaron materiales de distintas regiones, lo que sugiere una organización y capacidad logística más complejas de lo que se creía.

El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el método de transporte. Si los glaciares no fueron la única vía, los humanos debieron mover la losa al menos 300 km sobre tierra firme, una hazaña que implica recursos, conocimientos de ingeniería y una red de contactos entre comunidades.

Perspectivas y próximos pasos

Los investigadores planean ampliar el estudio a otras losas de Stonehenge para determinar si existen patrones similares de origen distante. Además, el descubrimiento abre la puerta a revisitar teorías sobre la interacción cultural entre el norte de Britania y la cuenca de Orcadia.

Para los lectores interesados en otros hallazgos arqueológicos recientes, pueden consultar la investigación sobre el descubrimiento bajo Notre Dame o el estudio del microbioma de Ötzi.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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