Israel y Hezbolá intensifican ataques sin alto el fuego

Durante la noche del jueves al viernes, 11 personas perdieron la vida en el sur del Líbano, la mayoría en la ciudad costera de Tiro. En las horas siguientes, el ejército israelí ordenó el desalojo forzado de siete aldeas del distrito de Sidón, desplazando a cientos de residentes que ya habían huido previamente.

Los bombardeos israelíes continuaron sobre objetivos en el interior libanés, mientras que Hezbolá lanzó misiles antitanque que mataron a un oficial israelí. La ONU duplicó su llamado de ayuda, solicitando 331,5 millones de dólares adicionales para atender a 1,4 millones de personas en riesgo.

El aumento de la violencia se produce sin que exista un acuerdo de alto el fuego; la población civil sufre la falta de asistencia y la constante amenaza de nuevos ataques.

Detalles de la escalada y posiciones de los líderes

El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, declaró que no someterá a votación el proyecto de alto fuego negociado por EE. UU. hasta que Hezbolá acepte los términos israelíes. "Hezbolá se opone, por lo tanto no tomaré una decisión; si está de acuerdo, lo presentaré para su aprobación", afirmó en una reunión de gabinete.

Hezbolá, por su parte, rechazó la propuesta y mantuvo su ofensiva, anunciando nuevos ataques contra tropas israelíes cercanas al castillo de . Un oficial israelí murió en un ataque con misiles antitanque guiados, y el número de soldados y contratistas muertos desde el reinicio de hostilidades el 2 de marzo asciende a .