Reclamo de deudas en comunidades de propietarios – qué ha anunciado la administradora
Teresa Suárez Agrasar, administradora de fincas colegiada y presidenta del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia, ha desglosado el protocolo que deben seguir las comunidades para exigir el pago de cuotas o derramas pendientes. La administradora insiste en que el primer paso es intentar dialogar con el propietario moroso para averiguar si el impago se debe a un descuido o a una discrepancia con la junta.
Si el propietario no responde o se muestra reacio, la comunidad debe aprobar en junta la liquidación de las cuotas adeudadas y dejar constancia en el acta. Esa resolución faculta al presidente o al administrador a iniciar la vía judicial correspondiente.
Procedimiento paso a paso para exigir el pago
Aprobación en junta: La comunidad convoca una reunión extraordinaria, aprueba la liquidación de la deuda y la refleja en acta. Se designa al presidente o al administrador como representante legal.
Procedimiento monitorio: Es la herramienta más rápida. Se presenta la solicitud ante el juzgado, acompañada de la documentación que justifique la deuda. El tribunal dicta un requerimiento de pago que, si no se atiende, permite iniciar la ejecución.
Juicio verbal: Si la cuantía supera los límites del monitorio o el deudor presenta oposición, el caso puede derivar a un juicio verbal, donde se discuten pruebas y se determina la obligación de pago.
Intereses y gastos judiciales: La comunidad puede reclamar, además de la deuda principal, los intereses legales generados y los gastos derivados del proceso judicial.
"El procedimiento monitorio permite reclamar cuotas impagadas de forma relativamente rápida", afirma Suárez.
En caso de que el proceso judicial avance sin que el moroso pague, el juzgado puede ordenar el embargo de bienes para garantizar la ejecución de la sentencia.
Consecuencias para el propietario moroso y próximos pasos
El propietario que acumula deudas enfrenta varias sanciones: pierde el derecho a voto en las juntas mientras persista la deuda, no puede vender su vivienda sin acreditar el pago y, en última instancia, sus bienes pueden ser embargados. La comunidad, sin embargo, no puede privar al moroso del uso de los servicios comunes.
Suárez aconseja que, para evitar errores en notificaciones y pasos legales, la gestión de la reclamación sea externalizada a un administrador de fincas colegiado. Un profesional asegura que los plazos y requisitos se cumplan al pie de la letra, evitando nulidades que retrasen la recuperación del dinero.
"Un error muy habitual es esperar demasiado antes de actuar; la demora solo hace que la deuda sea más difícil de recuperar", advierte la administradora.
En conclusión, actuar con rapidez, seguir el procedimiento monitorio y contar con la asesoría de un administrador colegiado son las claves para que la comunidad recupere lo que le corresponde y evite que la morosidad se convierta en un conflicto prolongado.