Primavera Sound, el mayor festival de música independiente de Barcelona, celebró su segunda jornada el pasado fin de semana con una programación que reunió a artistas de estilos radicalmente diferentes.
Primavera Sound muestra convivencia de géneros musicales
En el escenario principal actuó Olivia Rodrigo, la joven estrella del pop viral, seguida por My Bloody Valentine, referente del shoegaze británico. La asistencia se mantuvo alta en ambos conciertos, y muchos asistentes pasaron de un set a otro sin vaciar las gradas. La convivencia de estos géneros antagónicos evidenció que la audiencia no rechaza la mezcla, sino que la aprovecha como parte del espectáculo.
Cómo la programación rompe barreras y evita el mainstream español
El cartel incluyó grupos de hardcore, artistas emergentes de TikTok y bandas de rock alternativo, creando un mosaico sonoro que evita el predominio del pop español comercial. La organización confirmó que Aitana y otros nombres del mainstream nacional no forman parte del festival, mientras que artistas como Sabrina Carpenter sí fueron considerados. "Sabrina Carpenter, sí, Aitana, no", explicó un responsable del programa. El precio medio del abono se situó en 350 euros + IVA, lo que indica que el público está dispuesto a pagar por una experiencia diversa. La reacción del público fue positiva: los asistentes aplaudieron tanto a los actos más ruidosos como a los más melódicos, sin mostrar rechazo visible.





