Estreno de la serie Se tiene que morir mucha gente y su crítica a la cultura del éxito
La nueva serie de Victoria Martín llega a las pantallas en 2024 con la protagonista Bárbara, una joven que se niega a seguir los sueños impuestos por la sociedad. En el primer episodio, Bárbara se esconde bajo la cama mientras observa, desde su móvil, la vida perfecta de una influencer, y declara sin rodeos: "No tengo putos sueños". La puesta en escena es cruda, sin adornos, y deja claro que la serie no busca consolar, sino confrontar.
El guion sitúa a Bárbara en un entorno laboral que exige resultados constantes, horarios infinitos y métricas de rendimiento que parecen sacadas de una hoja de balance. Cada escena refuerza la idea de que el éxito se ha convertido en una obligación moral, una carga que la generación actual ya no está dispuesta a cargar. El estreno, anunciado por la propia productora, ha generado expectación entre críticos y público que reconoce en la historia una reflexión sobre la propia vida.
Cómo la serie retrata la rebelión contra la hiperproductividad
A lo largo de los ocho capítulos, la trama desglosa la frustración de millennials y generación Z frente a la cultura de la hiperproductividad. Diálogos como "Le empezamos a coger el gusto a eso de perder" y la famosa frase de Bárbara, "No tengo putos sueños", se repiten como himnos de una generación que ha dejado de medir su valor por los KPIs. La serie muestra a personajes que abandonan reuniones interminables, renuncian a promociones vacías y prefieren pasar el tiempo viendo series en lugar de acumular horas extra.





