Pope Leon XIV visita el muelle de Arguineguín en Canarias
El jueves 12 de junio de 2026 el Papa León XIV aterrizó en el aeropuerto de Gran Canaria y se dirigió directamente al muelle de Arguineguín, símbolo de la crisis migratoria en las islas. Allí saludó a una voluntaria que relató el testimonio de una víctima de trata, subrayando la dimensión humana del problema.
El pontífice también recorrió el centro de acogida Las Raíces, donde conversó con residentes y personal de la institución. En la tarde celebró una eucaristía con un altar presidido por tres cayucos reales, una imagen potente de la ruta migratoria que atraviesa el Atlántico.
Papa León XIV saludando a una voluntaria en el muelle de Arguineguín mientras comenta casos de trata de personas
Descenso histórico de llegadas migratorias: cifras y causas
Hasta finales de mayo de 2026, el Ministerio del Interior informó que 3 184 personas llegaron a Canarias por vía marítima, una caída del 71 % respecto a los 10 983 del mismo periodo de 2025. Esta cifra es la más baja desde 2020, cuando se registraron 2 475 arribos. La disminución supera la caída del 35,8 % observada en 2025 y rompe una tendencia de crecimiento sostenido desde 2019.
El año 2024 marcó un punto álgido: en mayo de ese año se contabilizaron 17 117 llegadas, casi tres veces más que los 4 406 de 2023. Ese pico se debió a la intensificación de rutas suramericanas y a la falta de acuerdos bilaterales de retorno. En 2022, antes de la explosión de 2024, se habían registrado 8 268 entradas, cifra que ahora parece un recuerdo lejano.
Desde 2019, las llegadas mensuales pasaron de 397 en mayo a más de 3 000 en los últimos años, multiplicándose ocho veces. La reducción actual se atribuye a una combinación de mayor vigilancia naval, acuerdos con países de origen y una política de retorno más firme impulsada por el Gobierno de Sánchez.
Implicaciones geopolíticas y perspectivas futuras
La caída de migrantes refuerza la narrativa del presidente Pedro Sánchez, que ha defendido su estrategia de control fronterizo y cooperación con África Occidental. Al mismo tiempo, la visita papal pone de relieve la dimensión humanitaria, recordando que detrás de los números hay vidas en riesgo.
En el ámbito europeo, la situación canaria sigue siendo un barómetro de la presión migratoria en el Mediterráneo y el Atlántico. La disminución de arribos podría aliviar la carga sobre los sistemas de acogida, pero también genera dudas sobre la sostenibilidad de los acuerdos de retorno si los flujos vuelven a intensificarse.
Los analistas advierten que la combinación de una política más estricta y la atención mediática generada por la visita del Papa podría impulsar una revisión de la normativa de asilo en la UE. Se espera que la Comisión Europea evalúe la situación canaria en su próximo informe sobre migración y fronteras.
Para los residentes de Gran Canaria, la visita del Pontífice y la mejora en la seguridad marítima representan una señal de estabilidad. Sin embargo, la comunidad de acogida sigue alerta, pues cualquier rebote en los flujos migratorios requerirá una respuesta coordinada entre autoridades locales, nacionales y europeas.
En los próximos meses, el Gobierno de Sánchez anunciará nuevas medidas de cooperación con Marruecos y Mauritania, enfocadas en la intercepción temprana y el retorno rápido. La presión de la sociedad civil, impulsada por la cobertura papal, podría también traducirse en mayor inversión en centros como Las Raíces.
En conclusión, la visita de Papa León XIV coincide con un punto de inflexión en la política migratoria canaria: menos llegadas, mayor atención humanitaria y un debate geopolítico que se extiende más allá del archipiélago.