Hechos clave

El Papa León XIV arribó a la Catedral de Santa Ana en Las Palmas de Gran Canaria a las doce del mediodía. Un fuerte cordón policial abrió paso bajo la Plaza del Espíritu Santo, donde se congregaron 800 fieles que esperaban el papamóvil. Dentro del templo, otras 300 personas siguieron la misa celebrada por el pontífice.

La ceremonia se inició con la llegada del papamóvil frente al edificio del siglo XVI. El coro de cien voces interpretó el himno de la visita, mientras el obispo José Mazuelos entregaba la ofrenda floral a los niños canarios.

Reacciones de la comunidad eclesiástica

Monjas de clausura abandonaron su retiro para presenciar el momento, declarando: "Es emocionante vivir un acto histórico para nuestra fe". El sacerdote Ambrosio, primer cura negro de Canarias, subrayó el reconocimiento a los pobres y a los inmigrantes: "Esta visita refuerza la labor pastoral con los más vulnerables".

Los feligreses expresaron alegría con consignas como "Ahora sí que somos las islas afortunadas" y "Nuestro mar es patria y hogar". La madre superiora instó a su congregación a participar en la liturgia, resaltando la unidad de la Iglesia canaria.

Implicaciones geopolíticas y pastorales

La visita destaca la dimensión atlántica y fronteriza de la Iglesia en Canarias, una encrucijada entre Europa, África y América. Al reforzar la presencia pastoral, el Papa abre la puerta a iniciativas que podrían mejorar la atención a migrantes y comunidades vulnerables en el archipiélago.