Pope Francis escucha la historia de Jalil, migrante marroquí, en Canarias

El viernes Papa Francisco recorrió Gran Canaria y Tenerife para reunirse con migrantes y autoridades locales. En la carpa de "Las Raíces" escuchó a Jalil, un joven marroquí que llegó a la isla tras dos intentos peligrosos. "Mi viaje en patera no fue nada fácil", relató el migrante, subrayando la crudeza del trayecto. El pontífice, rodeado de obispos y representantes de la sociedad civil, subrayó que la Iglesia no pide compasión sino dignidad. "No pedimos compasión, sino vivir con dignidad", afirmó en su intervención. La audiencia se realizó frente a cientos de espectadores, entre los que estaban voluntarios de organizaciones humanitarias.

Detalles del viaje de Jalil y su integración en Tenerife

Jalil intentó cruzar el Atlántico por primera vez hace dos años. La embarcación se hundió y 20 personas perdieron la vida. "Cuando regresé a casa, mi padre me abrazó llorando", recordó, añadiendo que su padre le prohibió volver a intentarlo. Un año después, pese al miedo, decidió embarcarse de nuevo. Esta segunda travesía también fue turbulenta, pero logró arribar a Tenerife. Al desembarcar, se encontró sin techo y sin recursos, a punto de quedarse en la calle. Fue entonces cuando la Fundación Don Bosco intervino. Le ofrecieron alojamiento, enseñanza del español y una serie de cursos de formación: cocina, monitor de comedor escolar, cuidado de animales y construcción. Gracias a esa preparación, una empresa local le concedió un precontrato y el permiso de residencia y trabajo. Hoy Jalil trabaja en el mantenimiento del Colegio Salesiano y como monitor del comedor escolar. "El cariño que he recibido cada día me hace sentir parte de esta comunidad", afirma. Su testimonio muestra cómo la ayuda concreta permite a los migrantes pasar de la vulnerabilidad a la autosuficiencia.