Empadronamiento obligatorio para la Tarjeta de Transporte
Ayuso anunció que a partir del lunes solo podrán solicitar la Tarjeta de Transporte Público Personal quienes estén empadronados en Madrid. La medida se aplica en todas las oficinas de venta de abonos, incluidas las de la estación Sol. La exigencia se limita al certificado de empadronamiento; el resto de la documentación permanece sin cambios.
El Gobierno regional la defiende como una cuestión de "prioridad nacional" para garantizar la sostenibilidad del sistema de transporte. Según la consejera de Transportes, la medida evitará abusos y reforzará la financiación del Metro y los autobuses.
Los usuarios deben presentar el documento oficial del ayuntamiento y el número de identificación. Los empleados de las taquillas informan que el proceso de verificación tarda unos minutos y que ya se han recibido preguntas de usuarios que no estaban al tanto del cambio.
Impacto en migrantes, estudiantes y trabajadores
La obligatoriedad afecta a estudiantes que viven en residencias universitarias fuera del padrón, a trabajadores que alquilan habitaciones sin registrar a sus inquilinos y a migrantes que aún no han regularizado su situación. El coste del empadronamiento puede superar los 700 € cuando se recurre a servicios de terceros.
"Perjudica a muchos inmigrantes. Hay gente que alquila pisos y los propietarios no quieren empadronar", denunció Natalia Slepoy, responsable de incidencia de Red Acoge.
Camila, peruana residente en Madrid, explicó que su prima, recién llegada para estudiar, tendría que pagar cientos de euros para poder empadronarse y acceder al abono. El gasto adicional se suma al alquiler y a los materiales de estudio.
"Imagínate cuánto se gastan a diario en los pasajes sin tener el bono", comentó Cecilia, usuaria habitual del Metro que sí está empadronada y conoce a varios amigos en la misma situación.
Un trabajador de la oficina de Metro de Sol señaló que, pese a la sorpresa inicial, la mayoría de los usuarios ya conocía la medida y que solo unos pocos siguen sin entender el requisito.
Red Acoge criticó la medida como "muy engañosa" y recordó que la legislación vigente obliga a los ayuntamientos a aceptar a cualquier persona que solicite el empadronamiento, independientemente de su situación administrativa.
El Partido Popular de Madrid respondió que la norma no persigue a ningún colectivo y que busca la equidad en el uso de los recursos públicos.
Comparativa con otras ciudades españolas
En Barcelona el abono de transporte se concede sin necesidad de estar empadronado, lo que facilita la movilidad de estudiantes y trabajadores temporales.
Bilbao, Valencia y Sevilla siguen la misma práctica, permitiendo la adquisición del abono a cualquier usuario que presente su documento de identidad, sin exigir registro municipal.
Estas ciudades citan la flexibilidad como un factor que favorece el turismo y la inserción laboral. La medida de Madrid contrasta con esa tendencia y podría generar presión para una revisión judicial o un ajuste legislativo a nivel nacional.
Perspectivas y posibles consecuencias
Los grupos de derechos humanos ya han anunciado que presentarán recursos ante el Tribunal Superior de Justicia. Mientras tanto, los usuarios no empadronados podrían verse obligados a pagar el precio completo del transporte, lo que incrementará sus gastos mensuales.
Si la medida se mantiene, es probable que aumente la demanda de servicios de empadronamiento privado, creando un mercado que beneficia a intermediarios y agrava la vulnerabilidad de los colectivos más desfavorecidos.