Reunión del G‑7 sin China
Los jefes de Estado de Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá se han congregado esta semana en el castillo de Rambouillet, Francia, para la cumbre anual del G‑7. China no ocupa ninguna silla en la mesa redonda.
Los medios estatales chinos han cuestionado públicamente si el grupo puede seguir gobernando la economía global sin el segundo mayor motor de crecimiento, recordando que China aporta alrededor del 20 % del PIB mundial y domina las exportaciones.
Motivos de la exclusión y debate interno
El G‑7 mantiene como criterio de membresía la condición de democracia liberal. El control político ejercido por Xi Jinping, la ausencia de libertades de prensa y la concentración del poder hacen que el club descarte a Pekín a pesar de su peso económico.
Sin embargo, dentro del propio G‑7 se debate la conveniencia de ampliar el club. Algunos dirigentes, incluidos voces de la administración estadounidense, han sugerido que incluir a China podría reforzar la efectividad del foro frente a desafíos como los minerales críticos.
Contexto histórico y geopolítico
El grupo nació en 1975 como G‑6 en Rambouillet, cuando la crisis del petróleo obligó a las principales economías industrializadas a coordinar respuestas. Desde entonces, el G‑7 ha evolucionado como foro de democracias occidentales.





