Anne Applebaum advierte que el sistema internacional que conocíamos no volverá

Anne Applebaum, columnista y experta en historia política, sostuvo el 15 de junio de 2026 en el III Foro Mediterráneo de Barcelona que el modelo de relaciones internacionales que predominó durante la segunda mitad del siglo XX ya no podrá regresar. La declaración se dio durante una sesión plenaria ante un público de diplomáticos, académicos y empresarios. «El sistema internacional que conocíamos no va a volver», afirmó Applebaum, subrayando que la combinación de tensiones geoestratégicas y cambios estructurales ha roto la lógica de la posguerra. Su intervención duró poco más de veinte minutos, pero dejó una huella clara en los debates posteriores del foro. El anuncio cobra relevancia porque el foro reúne a figuras clave de la política europea y mediterránea, y sus conclusiones suelen influir en la agenda de la UE y de los países participantes. Applebaum, conocida por sus análisis sobre autoritarismo y democracia, ha escrito varios libros que exploran la caída de regímenes y la reconfiguración del poder.

Detalles de la intervención y razones detrás de la afirmación

Applebaum explicó que la reconfiguración de alianzas —como la creciente cercanía entre Rusia y China y la fragilidad de la OTAN— ha creado un nuevo equilibrio que no admite una vuelta al orden liberal‑democrático de la Guerra Fría. Señaló que la fragmentación de la Unión Europea y la presión de movimientos nacionalistas aceleran este proceso. Enfatizó la rivalidad entre EE. UU. y China como el motor principal de la transformación. Según ella, la competencia por tecnología, recursos y zonas de influencia está forzando a los países a elegir bandos o a buscar una tercera vía, lo que rompe la antigua lógica de bloques estables. Applebaum también destacó el papel de Europa como zona de transición, atrapada entre la dependencia energética de Rusia y la necesidad de alinearse con los estándares estadounidenses. Este tira‑y‑tira, según la columnista, empuja a los estados europeos a redefinir sus prioridades de seguridad y comercio. El foro, que este año contó con la presencia de representantes del G‑7, mostró la tensión que genera la ausencia de China en la reunión. Como se informó en el artículo sobre el G‑7, la falta de participación china plantea dudas sobre la relevancia global del bloque (G‑7 se reúne sin China y enfrenta dudas sobre su relevancia global)). Applebaum vinculó la discusión a la política interna de EE. UU., recordando que los conflictos domésticos pueden limitar la capacidad de Washington para proyectar poder en el exterior. Un ejemplo reciente es la acusación de Newsom a Trump que ha polarizado la opinión pública estadounidense (Newsom acusa a Trump de persecución política mientras el DOJ investiga al gobernador y a su esposa). Para los lectores, la advertencia de Applebaum implica que los acuerdos comerciales, los tratados de defensa y las alianzas tradicionales pueden verse revisados o incluso anulados en los próximos años. Las empresas que dependen de la estabilidad del mercado internacional deberán replantear sus estrategias de inversión. En conclusión, la visión de Applebaum sugiere que la arquitectura global está entrando en una fase de incertidumbre permanente. Los gobiernos tendrán que adaptarse a un entorno donde la cooperación multilateral sea más difícil y la competencia geopolítica más intensa. Los analistas ya anticipan que los próximos foros internacionales, como la Cumbre del G‑20, estarán marcados por debates sobre la redistribución del poder y la necesidad de nuevos mecanismos de gestión de conflictos. La declaración de Applebaum, por tanto, no es solo una observación, sino una llamada de atención a los responsables de política exterior.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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