Estudio propone solución a la paradoja de Darwin sobre especies invasoras
El equipo liderado por la Universidad de Gotemburgo ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un análisis que propone resolver la paradoja de Darwin. El trabajo introduce el concepto de diversidad oscura para explicar por qué algunas especies exóticas se establecen y otras no.
Cómo funciona la diversidad oscura y qué reveló el análisis de lagos suecos
Los autores definen la diversidad oscura como el conjunto de especies que podrían vivir en un ecosistema pero que aún no están presentes. Junto a las especies observadas, forman el conjunto regional de especies, que permite calcular la completitud de la comunidad, es decir, la proporción de especies potenciales que efectivamente habitan el lugar.
Para probar la teoría, los investigadores examinaron 340 años de introducciones de peces en 516 lagos de Suecia. El archivo incluye tanto intentos exitosos como fracasos, lo que brinda una visión completa de los factores que condicionan la naturalización. Cada introducción quedó registrada con la fecha, la especie, el número de individuos liberados y el resultado a corto plazo.
El estudio midió la distancia filogenética entre la especie introducida y las especies nativas mediante árboles evolutivos calibrados. Paralelamente, calculó la completitud de la comunidad como el cociente entre la riqueza observada y la riqueza potencial estimada a partir de la diversidad oscura. Estos dos indicadores fueron introducidos como variables predictoras en modelos logísticos mixtos.
Los resultados indican que ambas hipótesis de Darwin son correctas, pero en contextos diferentes. En lagos donde la completitud es alta, es decir, la mayoría de las especies potenciales ya están presentes, las especies exóticas estrechamente emparentadas con la fauna local tienen mayor probabilidad de establecerse. En cambio, en lagos con baja completitud, donde el espacio ecológico está poco ocupado, las especies más alejadas evolutivamente logran colonizar con mayor éxito.
Los coeficientes del modelo mostraron que la cercanía filogenética aumenta la probabilidad de éxito en un 45 % cuando la completitud supera el 70 %, mientras que la lejanía evolutiva eleva la probabilidad en un 38 % en lagos con completitud inferior al 30 %. Estas cifras fueron estadísticamente significativas (p < 0.01) y se mantuvieron robustas tras controles por tamaño del lago y número de introducciones previas.
Este patrón solo se detectó al incluir la diversidad oscura en los modelos. Los enfoques basados únicamente en la riqueza observada fueron menos predictivos, subrayando la importancia de considerar tanto la comunidad actual como su potencial.
Implicaciones y próximos pasos para la gestión de invasiones biológicas
Los autores proponen usar la completitud de la comunidad como indicador práctico para anticipar invasiones. Las autoridades podrían priorizar la vigilancia en lagos con baja completitud y alta presencia de especies filogenéticamente lejanas, optimizando recursos de control.
El marco teórico también abre la puerta a extensiones a otros grupos taxonómicos, como plantas o invertebrados, y a regiones fuera de Europa. Si se valida, la herramienta podría incorporarse en políticas de prevención a nivel nacional e internacional.
En España, la gestión de la biodiversidad ya cuenta con iniciativas como la instalación de cajas nido en entornos urbanos, que buscan reforzar poblaciones locales de aves (Cajas nido en balcones). Integrar la diversidad oscura permitiría diseñar medidas más precisas y evitar que especies invasoras comprometan estos esfuerzos.
Asimismo, la reciente propuesta de la Generalitat para climatizar escuelas y proteger recursos naturales (Martorell solicita convenio con la Generalitat) muestra la creciente atención institucional a la gestión ecológica. Incorporar métricas de completitud podría fortalecer estas políticas.
Los investigadores advierten que la diversidad oscura depende de la calidad de los datos ambientales y de la precisión de los árboles filogenéticos. Mejorar estos insumos será clave para aplicar el método en ecosistemas más complejos.
En conclusión, el estudio ofrece una herramienta concreta para reconciliar décadas de debate ecológico y orientar decisiones de gestión. Si los gestores adoptan la diversidad oscura, la prevención de invasiones podría pasar de ser reactiva a proactiva, protegiendo ecosistemas y economías locales.