La contienda asimétrica entre Irán y sus adversarios, incluyendo Israel y Estados Unidos, ha alcanzado un nuevo nivel de complejidad con la irrupción de ataques cibernéticos, campañas de desinformación y reclutamiento de seguidores. Expertos en ciberseguridad han detectado un aumento significativo en la actividad de grupos de piratas informáticos iraníes, que han lanzado ataques contra empresas y entidades gubernamentales en la región.

Una de las empresas más destacadas en tecnología médica, Stryker, sufrió un ataque cibernético el pasado 12 de marzo, que resultó en el borrado de datos de cientos de miles de servidores y móviles de trabajadores. El ataque, reivindicado por un grupo llamado Handala, se consideró una represalia por el bombardeo estadounidense contra un centro escolar en el sur de Irán, que causó la muerte de 165 personas. Handala aseguró que el ataque era solo el comienzo de una nueva era de guerra cibernética.

Handala, que surgió en 2023, se atribuye la infiltración en los teléfonos de altos cargos israelíes y ha revelado supuestos complots de asesinatos de funcionarios iraníes. El grupo ha incrementado sus ataques desde el inicio de la guerra en la región y asegura haber utilizado terminales de Starlink, el servicio de acceso a internet vía satélite desarrollado por Elon Musk, para sortear las restricciones del régimen iraní.

El Departamento de Justicia estadounidense ha incautado una decena de dominios de webs que pertenecían al grupo de piratas informáticos, aunque la banda sigue difundiendo mensajes a través de Telegram y Twitter. Algunos estudios sugieren que Handala forma parte de una organización paraguas de piratas cibernéticos llamada Void Manticore, que actúa bajo órdenes del Gobierno iraní.