Mientras las negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia continúan en un punto muerto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha denunciado que la prolongación del conflicto en Oriente Próximo está favoreciendo el deseo del presidente ruso, Vladímir Putin, de una guerra larga también en Ucrania.
En apenas un mes de bombardeos en Irán, la atención internacional se ha desviado de la guerra en Ucrania, donde las negociaciones de paz están estancadas y el ejército ruso está aprovechando la confusión para lanzar su ofensiva primaveral. La guerra de drones se ha intensificado en la última semana, con Moscú realizando su mayor ataque con drones desde el comienzo de la contienda, lanzando casi un millar de aparatos no tripulados entre el 23 y el 24 de marzo.
Mientras tanto, Kiev ha logrado alcanzar varias refinerías, plantas, polígonos industriales y terminales portuarias en la retaguardia rusa. Según el jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, la ofensiva primaveral rusa comenzó hace poco más de una semana, aprovechando el final del invierno y la niebla que dificulta la visibilidad de los drones ucranianos. Los rusos han desplegado decenas de miles de tropas mecanizadas a lo largo de todo el frente, especialmente en el norte de Donetsk.
El Ministerio de Defensa ruso ha informado sobre la toma de la localidad de Nikíforivka, que se encuentra a menos de 20 kilómetros de las plazas fuertes ucranianas de y . Sirski aseguró que el coste de la ofensiva ya ha supuesto para los rusos más de , por lo que, según Kiev, Moscú se plantearía enviar refuerzos desde la anexionada península de .





