Durante la primera década de democracia en España, un cambio significativo se produjo en la percepción de la mujer. Ellas tomaron el control para transformar los estereotipos de sumisión doméstica en símbolos de libertad y modernidad. 'Tuve que crear a la nueva mujer española', afirmó Manuel Piña a finales de 1990, 'arraigada a su tierra, costumbres e hijos, pero consciente de que el siglo XXI se acercaba y había que estar preparados para abrir nuevos caminos'.

La carta de Piña, publicada póstumamente en la revista Siembra, fue un testamento que reflejó el cambio en la imagen de la mujer durante la Transición. 'Me hice cómplice de la mujer y jugué a su ritmo y pausa, la desnudé y la hice fuerte, soberbia y superior', describió Piña su proceso creativo.

Este cambio no fue una cruzada individual, sino un movimiento colectivo. El diseñador Antonio Alvarado recordó que su aparición en la escena de la moda coincidió con el fin de la alta costura española tradicional. 'La moda española estaba muriendo y mi generación la criticaba', afirmó Alvarado.

La intención era romper con la tradición y crear una nueva imagen de la mujer. Alvarado citó las colecciones de Pepe Rubio, Francis Montesinos, Jesús del Pozo y Manuel Piña como punto de partida para la Pasarela Cibeles, que se estrenó en 1985.

El cine también jugó un papel importante en este cambio. Cineastas emergentes como Carlos Saura, Fernando Colomo y Pedro Almodóvar exploraron la psicología femenina y la libertad individual. En películas como 'Cría cuervos...' (1976) y 'Elisa, vida mía' (1977), Saura analizó las heridas emocionales de una sociedad que empezaba a despertar.