En un mundo donde la violencia y la discriminación parecen estar a la orden del día, hay historias que inspiran y dan esperanza. La de Antonio Barrul, un joven boxeador gitano que ha pasado de ser campeón de España a aspirante al título mundial, es una de ellas. Conocido en el mundo del boxeo como *El Volcán, Barrul es un ejemplo de superación y lucha por la integración social.

Su historia comienza en un cine de León, donde presenció un acto de violencia contra una mujer. Sin dudarlo, se levantó y se enfrentó al agresor, lo que le valió críticas y denuncias. Sin embargo, Barrul no se arrepiente de haber actuado: *Lo volvería a hacer mil veces. A una mujer no se la puede tocar. Este incidente le dio notoriedad y le permitió mostrar al mundo su verdadera naturaleza.

Barrul es un orgulloso gitano que, junto a su padre, Vicente Barrul, realiza una labor social en el Club de boxeo fuerte y constante de León. Este gimnasio es un punto de encuentro para jóvenes que buscan esquivar los golpes de la vida. Su padre, ex campeón de España, decidió montar este gimnasio para devolver todo lo que le había dado el boxeo.

El boxeador tiene un objetivo claro: ser campeón del mundo. Aunque antes debe recorrer un largo camino, ya ha logrado ser campeón de España y defenderá su título Iberoamericano en breve. Su próxima parada es la defensa de este título en el Gijón Arena. Para prepararse, viaja a Gijón con su entrenador Olivier Sánchez y se separa de su familia durante meses.

Antonio Barrul, el boxeador que se enfrentó a la violencia, en el ring con su entrenador (Fuente: El Mundo)
Antonio Barrul, el boxeador que se enfrentó a la violencia, en el ring con su entrenador (Fuente: El Mundo)
Barrul, junto a su padre Vicente, en un entrenamiento.Peio García/ICAL leónMUNDO

La historia de Barrul es un ejemplo de cómo el boxeo puede cambiar vidas. Él mismo conoció a su mujer en el gimnasio y ha visto cómo el deporte ha apartado a muchos jóvenes de las drogas y la delincuencia. Su padre ha sido fundamental en su formación y ha transmitido a los jóvenes que entrenan en su gimnasio que *el boxeo es amor, no disciplina.

Barrul sube al ring con la bandera gitana para romper prejuicios y demostrar que *hay personas buenas y malas, nada más. Su hermano es enfermero y su padre tiene un gimnasio lleno de niños que hacen una labor social. *Claro que se puede, dice. *Sólo hacen falta oportunidades.

Recuerda su infancia y cómo veía a su padre ganar su primer campeonato de España en 2005. *Yo estaba nervioso, dice. *Recuerdo pedirle a Dios que ganara mi padre. Esos nervios no los ha vuelto a sentir nunca.

El boxeador gitano, orgulloso de su herencia, en el gimnasio con su padre (Fuente: El Mundo)
El boxeador gitano, orgulloso de su herencia, en el gimnasio con su padre (Fuente: El Mundo)
Antonio Barrul y sus tres hijos.Peio García/ICAL leónMUNDO

A pesar de ser un boxeador experimentado, Barrul admite que siente miedo antes de subir al ring. *Quien diga que no tiene miedo es un mentiroso. Sin embargo, sabe controlarlo y luchar por su familia, que siempre está a pie de ring.

En el mundo del boxeo, Barrul es un referente para los jóvenes. Les enseña que *a las mujeres hay que tratarlas como princesas, que no se las puede tocar y que *si no las quieres, apártate de su vida. Su historia es un ejemplo de cómo el deporte puede cambiar vidas y dar esperanza a aquellos que la necesitan.

Javier Sánchez Torres
Javier Sánchez Torres

Redactor de Deportes

Periodista deportivo. Cubre la Liga y la selección española de fútbol.

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