En una charla sincera, Miguel Ángel Sánchez Muñoz, conocido como 'Michel', entrenador del Girona CF, se abre sobre sus experiencias y sentimientos, revelando la cara más vulnerable de un mundo, el del fútbol profesional, que a menudo se muestra refractario a hablar de salud mental.

La conversación comienza en un tono ligero, recordando su infancia en el barrio de Vallecas, en Madrid. La mención de la calle Monte Oiz le transporta a una época en la que la felicidad se encontraba en la simplicidad de la vida en comunidad. "Vivíamos en lo que algunos podrían ver como chabolas, pero para nosotros era hogar, nuestra casa, con las puertas siempre abiertas".

Estas raíces humildes han influido profundamente en su vida y en su enfoque como entrenador. Michel destaca la importancia de la humildad y la solidaridad, valores que aprendió de su abuela y su madre, dos mujeres trabajadoras que siempre antepusieron las necesidades de su familia a las suyas propias.

-¿Qué valores te han inculcado?

  • *Ser humilde, siempre. Tener orgullo, tirar siempre hacia delante. No hay momento para poder caerte. Me pasa tal cosa y tengo que afrontarlo y seguir hacia delante".

Su trayectoria en el fútbol, tanto como jugador como entrenador, ha estado marcada por altos y bajos. A los 17 años, debutó en la Copa del Rey con el Rayo Vallecano, un momento que, pese a ser emocionante, también resultó abrumador. La presión y las expectativas, tanto de los demás como suyas propias, generaron una barrera mental que le impidió disfrutar plenamente de su éxito.