La problemática de acceso a la vivienda es un tema candente en Galicia, especialmente entre los jóvenes. Muchas personas en esta franja etaria ven su sueño de independizarse y tener una vivienda en propiedad cada vez más lejano debido a la situación económica actual.
La historia de Yai Juncal, una joven de 22 años de Moaña, refleja la de millones de jóvenes que se enfrentan a esta problemática a diario. 'Intenté alquilar un piso, pero no pude debido a los altos precios. Es inviable porque los pisos están cada vez menos asequibles y no encuentras nada por menos de 700 euros. Con un sueldo normal de 1.200 o 1.300 euros, dedicar solo ese dinero al alquiler, sumado a gastos básicos, te obliga a gastar todo el sueldo', lamenta.
Este problema no solo afecta a los jóvenes, sino que se ha convertido en una preocupación generalizada que trasciende edades y afecta a la población en su conjunto. Sin embargo, las nuevas generaciones son las más afectadas debido a sus menores salarios, peores condiciones de contratación y la necesidad de encontrar un hogar para emanciparse.
La base de cotización media mensual de los trabajadores menores de 35 años ronda los 1.756 euros, lo que se traduce en un neto a cobrar de 1.382 euros cada mes. Teniendo en cuenta que las nuevas hipotecas formalizadas en Galicia alcanzaron los 605 euros de cuota mensual, tendrían que dedicar cerca del 44% a pagar el crédito, muy por encima del umbral del 30% de riesgo considerado por los expertos. Y eso sin contar con los 40.000 euros de entrada necesarios para formalizar la operación.
Miguel Casal, un joven de 21 años de Chapela, comparte su preocupación. 'Al ritmo que vamos, posiblemente solo podré tener una vivienda en propiedad cuando herede, es la única opción que veo. En mi caso, mi abuela materna tiene un piso que lo heredaría mi madre, pero como mis padres ya tienen uno, esa herencia vendría directamente para mí'.
El estudiante ya había denunciado previamente esta problemática real sobre el encarecimiento de alojamiento, que dificultaba el desarrollo de sus prácticas. El pensamiento de los jóvenes de adquirir una vivienda se reduce al mínimo. 'Veo posible ahorrar para poder comprar a muy largo plazo en caso de vivir con tus padres, sin pagar alquiler, y si no tienes ningún tipo de gasto fijo. Yo, que tengo que pagar todos los meses el dentista, lo veo imposible', considera Juncal.
Estas circunstancias obligan a los jóvenes —y no tan jóvenes— a 'vivir de una manera que no me gustaría', como por ejemplo, compartir piso o seguir en casa de los progenitores durante un tiempo indefinido. 'Aunque con papá y mamá se vive muy bien, me hubiese gustado independizarme. Por mi trabajo, intenté buscar un piso cerca para no gastar tanto dinero en transporte para venir a trabajar, pero es inviable', señala el joven de Chapela.
La situación de Carmen, una viguesa de 30 años, es un ejemplo de cómo heredar una vivienda puede mejorar sustancialmente la calidad de vida. 'Heredar no fue complicado, ya que el impuesto de sucesiones en Galicia está muy exento y no hubo que pagar nada'. Recibir esta herencia 'ha supuesto una mejora sustancial en la calidad de vida'. De no haber heredado, en este momento 'estaría compartiendo piso o dejándome más de la mitad de mi salario en un piso en el que poder vivir sola'.
Óscar Habas, director regional de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), subraya que 'el acceso a la vivienda para los jóvenes es uno de los principales retos que tenemos en este país'. Culpa principalmente a dos situaciones: el problema estructural del mercado, donde 'la oferta de vivienda sigue siendo insuficiente para responder a la demanda actual', lo que genera una gran tensión de precios; y el encarecimiento de la vivienda, que 'no va en consonancia con los salarios'.

Bajo su experiencia, confirma que 'se han endurecido las condiciones para acceder a una vivienda', puesto que la banca exige una mayor cantidad de ahorros para dar la entrada a la propiedad. 'Antes las entidades facilitaban un porcentaje mucho más alto de financiación. En los últimos tiempos, este porcentaje no suele superar el 80%', aclara Habas.
El director regional de UCI insiste en dar a conocer las ayudas públicas de financiación de viviendas. Es el caso del aval ICO, que 'financia un mayor porcentaje a los jóvenes avalando al banco una parte del préstamo'. Óscar alerta sobre la falta de conocimiento de estas facilidades, pues '7 de cada 10 gallegos las desconocen'.
Rubén Franco, un trabajador de 28 años, vive junto con una amiga en A Coruña y se considera 'un afortunado' por el 'buen precio' al que le dejó el alquiler la casera. 'Estaba buscando y no encontraba ninguna habitación por menos de 400 euros ni ningún piso por menos de 700', narra. Franco ve difícil el acceso a una vivienda a su nombre, pues tanto su familia como él ni tienen propiedades 'ni vamos a heredar nada, a no ser que venga una herencia sorpresa de un pariente lejano, que no creo que pase'.
Tampoco ve posible comprar. 'Yo trabajo en comercio y los sueldos están regulados por convenio. Ahora ascendí, estoy de encargado, y ni siquiera con un poco más de lo que suele cobrar la gente me veo con la capacidad de lo que piden para una entrada de un piso', relata Rubén.
La opinión de Raquel Rodríguez coincide con la de muchos jóvenes. 'Es imposible ahorrar para poder comprar porque cada vez los gastos de la vida cotidiana son más altos'. 'Es desmotivador porque o me toca la lotería o es imposible con los sueldos que tenemos y lo caro que es ir al supermercado o, mismamente, desplazarse al trabajo', se apena Raquel.
El caso de Yai Juncal es distinto, pero lleva al mismo pensamiento: 'Es totalmente imposible permitirme alquilar algo porque me quedaría a deber. Lo he intentado, pero no pude'. Confiesa que se sintió 'muy frustrada' cuando se dio cuenta de que comprar una vivienda 'era algo casi imposible'. Manifiesta que cada vez entiende más que la gente emigre y se vaya a vivir al extranjero 'porque hay más posibilidades que en este país'.
En la comunidad gallega, según recoge el II Pacto de Vivienda de Galicia 2026-2030, la edad media de los propietarios residentes es de 62 años y, de acuerdo con los datos de la UCI, el promedio de edad de personas que compran su primera vivienda y solicitan una hipoteca es de 42,5 años. En 2007, se inició la construcción de 45.383 viviendas, pero a causa de la crisis económica de 2008, el dato desciende a casi la mitad: 23.421. A partir de ese año, se desploman en picado hasta 2017, cuando tras iniciarse 1.564 obras, se observa un ligero aumento hasta cerrar el año 2024 con 4.065.
Atendiendo al Instituto Galego de Vivenda e Solo, el precio del alquiler en Galicia casi se duplicó en una década, pasando de una media de 363,10 euros en 2015 a prácticamente 600 euros en 2025. El incremento fue del 63,8%. El número de hipotecas también cayó en dos décadas.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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