La posible fusión entre Puig y Estée Lauder ha generado un gran interés en el sector de la perfumería. La unión de estas dos compañías familiares podría dar lugar a un gigante que rivalice con L'Oréal, la empresa líder en el mercado. La familia Puig, propietaria de la empresa catalana, ha estado trabajando en la profesionalización de la compañía durante años, y esta posible fusión podría ser un paso más en este proceso.

En Puig, hay dos elementos que han definido a la empresa desde su creación: el gen de empresa familiar y el gen de empresa cotizada. La familia Puig ha mantenido un enfoque a largo plazo, pensando siempre en el legado que dejaría a las generaciones futuras. La posible fusión con Estée Lauder podría ser una oportunidad para que la familia Puig amplíe su visión y cree un proyecto aún más duradero.

El presidente ejecutivo de Puig, Marc Puig, ha sido un defensor de la idea de que las empresas familiares pueden perdurar durante varias generaciones. En una entrevista con este periódico, afirmó que las empresas familiares pueden ser un referente para estudiar las transiciones y que la clave para su éxito es la planificación y la profesionalización.

La historia de Puig se remonta a la década de 1940, cuando Antonio Puig, el abuelo de Marc Puig, creó la mítica Agua de Lavanda. La segunda generación de la familia, liderada por Mariano Puig y sus hermanos, expandió la empresa internacionalmente. La tercera generación, representada por Marc Puig, ha sido la del aumento del tamaño empresarial y la salida a Bolsa.