Las elecciones legislativas del 12 de abril en Hungría han generado gran expectación en el país y en la comunidad internacional. El primer ministro ultraconservador Viktor Orbán, quien ha estado en el poder durante cuatro mandatos consecutivos, se enfrenta a la posibilidad de perder el poder por primera vez en 16 años. Según las encuestas, Péter Magyar, un disidente del partido de Orbán, Fidesz, es el único que parece capaz de destronarle.

La incertidumbre política en Hungría ha alcanzado niveles inéditos. Muchos en el país y en el extranjero contienen la respiración a la espera de los resultados de los comicios más inciertos de los últimos 16 años. Las encuestas dan ventaja a Magyar, pero el sistema electoral favorece estructuralmente a Fidesz, lo que hace que la carrera esté aún abierta.

El sistema electoral húngaro exige que Magyar no solo gane, sino que supere a Orbán por al menos cinco puntos porcentuales para sumar una mayoría simple. Los sondeos en Hungría a menudo arrastran un marcado sesgo partidista, pero los cálculos de agregadores como Vox Populi o Politico sitúan a Magyar entre seis y diez puntos por delante de Orbán.

El analista Bulcsú Hunyadi, jefe de programas del centro de análisis húngaro Political Capital, describe estas elecciones como las "más emocionantes y menos predecibles desde 2010". "Es la primera vez que un partido de la oposición tiene verdaderas posibilidades de ganar", incide en conversación telefónica.