El ejército israelí ha lanzado una quinta invasión contra Líbano en las últimas décadas, con el objetivo de debilitar a Hezbolá en la frontera norte. Esta nueva ofensiva recuerda a las anteriores, que comenzaron en 1978 y se prolongaron durante décadas con resultados cuestionables.
La operación militar ha causado un gran número de víctimas civiles, incluyendo periodistas, trabajadores sanitarios y agricultores. El Ministerio de Sanidad libanés ha informado de 1.189 muertos, entre ellos 51 paramédicos y 124 niños.
La experta Maha Yahya, directora del Centro Malcolm H. Kerr Carnegie para Oriente Próximo, considera que esta invasión "traerá mucha más miseria, destrucción y abrirá la puerta a más militarismo en toda la región". Advierte que Hezbolá nació de la ocupación israelí de 1982 y que "avanzar por el mismo camino fortalecerá la razón de ser de Hezbolá".
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha anunciado el objetivo de ocupar y despoblar el 10% de Líbano fronterizo con Israel para desterrar a Hezbolá de la zona. Sin embargo, el comentarista Avi Issacharoff prevé una guerra "larga y difícil" que puede extenderse durante años sin garantías de acabar con la milicia.
Hezbolá cuenta con un arsenal de al menos 20.000 misiles y cohetes, y ha matado ya a cuatro soldados israelíes dentro de Líbano. Las Fuerzas Armadas de Israel calculan que la milicia tiene un 20% de la potencia de fuego que poseía en octubre de 2023.
La invasión israelí se mira en el espejo de la que inició en 1982, cuando el objetivo era acabar con la presencia de la OLP. La terminó en 2000 dejando una Hezbolá creada sobre el resentimiento local y a rebufo de la Revolución Islámica de Irán de 1979.
Los libaneses recuerdan las anteriores invasiones israelíes, que fracturaron el sur con puntos de control y habilitaron centros de detención. El temor a que "Israel tenga una agenda expansionista" es generalizado en Líbano, según Yahya.
La coalición de Netanyahu no ha querido evacuar a las decenas de miles de residentes cerca de la frontera con Líbano, pero su realidad diaria es otra vez decenas de cohetes y drones.
La estrategia de Hezbolá se ha vuelto más de guerrilla para empantanar de nuevo a las tropas israelíes en el conflicto libanés.
La retirada israelí en 2000 dejó una zona de seguridad en la frontera, pero la milicia libanesa ha seguido lanzando ataques contra Israel.
La situación en la frontera entre Israel y Líbano sigue siendo tensa, con intercambio de disparos y bombardeos.
La comunidad internacional ha llamado a la calma y a una solución diplomática para evitar una escalada del conflicto.
La historia se repite en la región, con un ciclo de violencia que parece no tener fin.
La pregunta es si Israel y Hezbolá podrán encontrar una salida pacífica al conflicto o si la situación se seguirá deteriorando.
La respuesta solo la dará el tiempo.
La situación en Líbano sigue siendo muy delicada.
El país sigue sufriendo las consecuencias de la guerra civil y la ocupación israelí.
La reconstrucción del país es un proceso lento y difícil.
La ayuda internacional es fundamental para la recuperación de Líbano.
La estabilidad en la región es crucial para la seguridad de todos los países.
La comunidad internacional debe trabajar juntos para encontrar una solución pacífica al conflicto.
La paz en la región es un objetivo que debe ser perseguido por todos.
Redactor de Deportes
Periodista deportivo. Cubre la Liga y la selección española de fútbol.
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