Hace un mes que comenzó la ofensiva israelí contra Líbano, y el Gobierno de Benjamín Netanyahu no oculta sus planes de invadir y ocupar el país vecino. Más de 1.200 personas han muerto, incluidos 124 niños y niñas, y más de 1,3 millones de personas han sido desplazadas, lo que equivale a alrededor del 20% de la población.

Los bombardeos contra viviendas, el desplazamiento masivo y forzoso de la población y la destrucción de infraestructuras civiles son similares a los que Israel llevó a cabo en Gaza desde octubre de 2023. Los dirigentes israelíes buscan aplicar el mismo manual de guerra, lo que ya está causando una nueva catástrofe humanitaria en Líbano.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha dicho que “el modelo de Gaza no debe reproducirse en el Líbano”. Sin embargo, ese es el plan del Gobierno de Netanyahu. Su ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que ordenó a las fuerzas armadas acelerar la demolición de viviendas en los pueblos libaneses situados cerca de la frontera con Israel, siguiendo “el modelo que se aplicó en Rafah y Beit Hanún en Gaza”.

La zona al sur del río Litani que Israel ha ordenado evacuar es un área estratégica para el país. Katz también aseguró que el ejército israelí mantendrá el control del territorio libanés al sur del río , donde Israel considera que debe situarse la frontera con Líbano para contar con una zona de “amortiguación” entre los dos países.