La tensión en Oriente Próximo sigue en aumento después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lanzaran una ofensiva conjunta contra Irán hace casi un mes. A pesar de que Trump aseguró que la guerra estaría 'casi terminada' en unos días, el conflicto ha continuado extendiéndose y recrudeciéndose.

Este sábado, un nuevo contingente de tropas estadounidenses llegó a la región, compuesto por 3.500 infantes de marina y marinos de la Armada. El grupo anfibio, liderado por el buque Tripoli, se une a los 5.000 soldados que ya se encuentran en la zona y a otros 5.000 que se están dirigiendo allí para una posible ofensiva terrestre.

La guerra, que comenzó con el asesinato del líder supremo iraní, Ali Jameneí, ha involucrado a nuevos actores en la región. Los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, lanzaron este sábado sus primeros misiles contra Israel, en un claro gesto de escalada y desafío.

Mientras tanto, el régimen de Teherán se mantiene firme y rechaza cualquier cesión ante Washington. El bloqueo del estrecho de Ormuz, fundamental para el tráfico de petróleo y otros bienes, ha generado una grave amenaza para la economía mundial.

La milicia hutí, que controla buena parte del noroeste de Yemen, ha abierto un nuevo frente en el conflicto. Su portavoz militar, Yahya Saree, justificó la implicación en el conflicto 'en apoyo de la República Islámica de Irán y los frentes de resistencia en Líbano, Irak y Palestina'.

El ejército israelí informó del lanzamiento de dos misiles, que fueron interceptados, aunque la censura militar impide contar y grabar los eventuales impactos o víctimas en objetivos militares.