Hace un mes que el mundo se sumió en una incertidumbre aún mayor debido al conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán. A pesar de que han pasado treinta días desde que comenzaran los bombardeos, aún se desconocen los motivos y objetivos detrás de esta acción, que ha generado inestabilidad a nivel global. El ataque, ordenado por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, no respondía a ninguna amenaza clara, violaba el derecho internacional y ha tenido consecuencias devastadoras.
La justificación de Trump para iniciar los bombardeos ha variado significativamente con el tiempo. Inicialmente, afirmó que el objetivo era poner fin al programa nuclear iraní. Posteriormente, mencionó que buscaba un cambio de régimen. Más tarde, aseguró que pretendía negociar con una nueva dirección en Irán que estuviera dispuesta a seguir las directrices de Washington. Finalmente, el argumento se centró en desbloquear el estrecho de Ormuz, algo que él mismo había garantizado que no sería un problema.
Los bombardeos, que se iniciaron el 28 de febrero, han tenido un impacto catastrófico. Han resultado en la muerte de cientos de personas, incluidos el líder supremo iraní, Ali Jameneí, y 168 niñas de una escuela primaria. Además, han desplazado a miles de personas y han generado una gran incertidumbre en todo el mundo. La comunidad internacional se ha mostrado desorientada y estupefacta por los cambios de rumbo de Washington.
Irán ha respondido a los ataques extendiendo el conflicto a la región. Ha bombardeado centros urbanos israelíes, incluidas Jerusalén, y ha atacado bases e infraestructuras energéticas en países del Golfo. También ha disparado contra territorio de la Unión Europea, específicamente contra la isla de Chipre. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, han atacado Israel y han amenazado con bloquear el mar Rojo.





