El jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, defendió con vehemencia el pasado jueves en Les Corts Valencianes la decisión de trasladar a su pareja, Vanesa Soler, desde el Ayuntamiento de Finestrat a la Diputación de Valencia. Durante la sesión de control al Gobierno valenciano, Pérez Llorca aseguró que Soler 'aprobó su oposición' para convertirse en funcionaria, lo que desencadenó una ola de críticas por parte de la oposición.
Fuentes de la Generalitat Valenciana ratificaron este domingo las afirmaciones del presidente, sosteniendo que Soler superó un proceso selectivo en 2008 y posteriormente fue nombrada funcionaria interina del Ayuntamiento de Finestrat. A partir de ese momento, se convirtió en empleada pública, tomó posesión de su cargo, juró el cargo y asumió las mismas obligaciones que cualquier empleado público.
La oposición ha denunciado que la Diputación de Valencia, presidida por el PP, hizo un 'traje a medida' para Soler, permitiéndole trasladarse desde Finestrat, donde había consolidado su plaza como funcionaria de carrera en 2023, a la capital valenciana. El traslado fue aprobado el pasado 3 de marzo, cuando la Diputación decidió contratar a Soler para el área de asistencia a municipios, alegando 'urgente necesidad' y ofreciéndole un sueldo de 52.070 euros brutos anuales.
El presidente valenciano se defendió de las acusaciones de 'enchufismo' y 'nepotismo', argumentando que su pareja llevaba años trabajando en la Administración pública y que había solicitado una comisión de servicio, al igual que más de 11.500 personas durante los últimos siete años de gobierno del Botànic.





