La infancia es un período de descubrimientos y experiencias que pueden marcar un impacto duradero en la vida de una persona. Para muchos niños, el comedor escolar es un lugar donde se despiertan sus sentidos y se forman hábitos alimenticios que pueden influir en su salud y bienestar futuro. La Conselleria d'Educació ha lanzado una iniciativa para impulsar la sostenibilidad en los comedores escolares, exigiendo que los menús incluyan un mínimo del 10% de producto local y un 10% de producto ecológico.

La medida ha sido celebrada por los productores locales y la Federació d'Associacions de Pares i Mares d'Alumnes (FAPA), pero algunas escuelas ya están adelantadas en este camino. El CEIP Rafal Vell, el CEIP Establiments y el CEIP Pere Rosselló Oliver en Alaró son ejemplos de centros educativos que han incorporado el producto local y el kilómetro cero en sus menús, enseñando a los niños los ciclos de los alimentos y el sabor de la verdura mallorquina.

La cocinera del comedor del CEIP Establiments, Antonia Lladó, lleva 12 años preparando comidas saludables para los alumnos y destaca la importancia de que los niños se acostumbren al producto de temporada y a reconocer el sabor del producto local. «Hay niños que ven una verdura por primera vez en el comedor escolar, es muy importante que se acostumbren al producto de temporada y a reconocer el sabor del producto local». Lladó afirma que superan con creces el 10% establecido por el Govern y que la mayoría de la verdura que compran es de kilómetro cero.