La delegación de la Generalitat de Cataluña en Madrid se enfrenta a una crisis inmobiliaria sin precedentes. Después de 20 años en su histórica sede de la calle Alcalá, 44, el gobierno autonómico se vio obligado a abandonarla debido a la venta del edificio a un grupo de inversores mexicanos que planean convertirlo en un hotel de lujo. La Generalitat se mudó a un lugar menos emblemático en la calle Orense, en el distrito de Tetuán, donde paga un alquiler mensual de 64.945,95 euros. Sin embargo, su búsqueda de una nueva sede en el centro de Madrid no ha tenido éxito.

La Generalitat lanzó un concurso para comprar un edificio en el centro de la capital, pero la oferta de 33 millones de euros no fue suficiente para adquirir los 2.500 metros cuadrados que necesita en la zona VIP de la ciudad. Según expertos, el problema no radica en la oferta presentada, sino en las expectativas del mercado. "Madrid tiene un atractivo creciente como centro corporativo y de grandes cadenas hoteleras de lujo frente a otras ciudades europeas, lo que hace que los propietarios esperen precios más altos", analiza Carlos Balado, investigador de OBS Business School.

La historia de la delegación catalana en Madrid refleja el alza de los precios inmobiliarios que azota la ciudad. En 2005, la Generalitat pagaba 379.514,88 euros anuales por su sede en la calle Alcalá. En 2025, la factura por el mismo alquiler fue de 548.208,51 euros, un . El gasto total en alquileres por los distintos servicios ofrecidos en la sede pasó de en 2005 a en 2025.