La conselleria de Salut de la Generalitat ha renovado un programa de incentivos para conceder más recursos a aquellos centros de atención primaria (CAP) que logren reducir los tiempos de baja de sus pacientes. A pesar de las críticas de parte del colectivo de sanitarios y de algunos grupos políticos, el plan sigue adelante con el objetivo de acelerar pruebas diagnósticas en aquellos centros que logren aparejar los tiempos de alta con aquellos marcados como óptimos por la Seguridad Social.

La conselleria de Salut insiste en que el presupuesto destinado a estos incentivos se utilizará íntegramente para que los centros costeen pruebas médicas, y que los facultativos no recibirán ni un euro como plus o complemento salarial por dar un mayor o menor volumen de altas o bajas. Sin embargo, esta práctica ha sido considerada ilegal por los tribunales de justicia y ha generado sentencias contrarias en otras comunidades autónomas.

El programa, que se ha renovado con un 5% de fondos adicionales, tiene como objetivo dotar a aquellos centros que registren reducciones de la duración media de las incapacidades temporales (IT) en dos patologías que están creciendo especialmente: las musculoesqueléticas y las de salud mental. La renovación de este convenio ha generado malestar y polémica entre parte del colectivo de sanitarios, que han visto en el mismo un intento de poner a competir entre ellos a los centros para acelerar diagnósticos de manera precipitada.

El progresivo aumento de las incapacidades temporales (IT) preocupa a las administraciones y es un tema recurrente en los foros económicos. En Catalunya, el número de partes de baja registrados prácticamente se ha doblado en la última década, alcanzando los , según datos oficiales de la Seguridad Social. Esta tendencia es común en el resto de España y en Europa, y tiene sus causas en la visibilización y auge de las patologías de salud mental, el tapón de las listas de espera y el envejecimiento de la población trabajadora.