La campaña del PSOE para las elecciones andaluzas del 17 de mayo ha sido diseñada en su totalidad desde la sede nacional del partido en Madrid, lo que ha generado dudas y recelos entre los cuadros locales. La debilidad del aparato regional del partido, junto con la desconfianza en la capacidad de la maquinaria electoral andaluza, ha llevado a la dirección federal a tomar las riendas de la planificación.
La presencia anunciada de Salvador Illa, presidente de la Generalitat y ex ministro de Sanidad, en algunos actos electorales, ha generado dudas en una organización a la que la convocatoria electoral ha pillado "con la maquinaria desengrasada". Algunos cargos consultados sostienen que Andalucía no es Castilla y León, y que su realidad es diversa.
El anuncio de la presencia de Salvador Illa ha sido citado como ejemplo de la falta de conocimiento en Madrid de la realidad andaluza. Se espera que Illa explique a los andaluces cómo el modelo de financiación negociado por el Gobierno de Sánchez con ERC es beneficioso para ellos.
Desde Madrid, parecen convencidos de que todavía es posible revertir la imagen de que el independentismo catalán diseñó el modelo de reparto para poner los intereses de Cataluña por encima de los del resto del país. Sin embargo, está por ver si la presencia del presidente de la Generalitat sea suficiente para imponer ese argumento.
Algunos dirigentes socialistas tampoco han entendido el discurso que pronunció tras la convocatoria electoral. El énfasis puesto en el "poder" acumulado por ella misma en el Gobierno de ha llevado a algunos a pensar que su candidatura a la Junta de Andalucía es un "sacrificio", ya que le obliga a renunciar a su posición actual.





