El uso de la inteligencia artificial (IA) en conflictos como Gaza, Venezuela e Irán ha reavivado el debate sobre la supervisión humana en la toma de decisiones militares y ha cambiado el paradigma económico de la guerra. La invasión de Gaza marcó el inicio de una nueva era en la que la IA desempeña un papel crucial en la guerra.

La operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela y los ataques coordinados sobre Irán son ejemplos de cómo la IA se está utilizando en la guerra moderna. El conflicto en Ucrania también ha visto el uso de drones baratos como arma de guerra, pero la guerra con Irán podría marcar un nuevo capítulo en la historia de la guerra con el primer gran despliegue de ataques orquestados con IA.

Este nuevo enfoque ha generado un intenso debate que abarca desde el derecho hasta la ética y la futura economía de los conflictos. Dario Amodei, fundador de Anthropic, ha sido un defensor clave de la necesidad de supervisión humana en la toma de decisiones militares. La empresa ha rechazado eliminar las salvaguardas en sus modelos de lenguaje para ciertos usos, como el uso autónomo de armas sin supervisión humana y la vigilancia masiva.

"Anthropic entiende que el Departamento de Guerra, y no las compañías privadas, toman las decisiones militares. Nunca hemos tenido objeciones a operaciones particulares (...) Sin embargo, en algunos casos, creemos que la IA puede socavar, más que defender, los valores democráticos", afirmó Amodei en un comunicado.

El analista geopolítico senior en Arcano Research y ex oficial de la CIA, Bjorn Beam, destaca el profundo cambio de paradigma que se está produciendo con la IA. "La tecnología permite captar la información de miles de sensores y analizarlos en cuestión de segundos. Un proceso que antes llevaba horas y dispara la capacidad de decisión de los ejércitos", explicó.