Un equipo de investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid (CBM-CSIC-UAM) ha identificado un mecanismo previamente desconocido que impulsa los procesos inflamatorios en enfermedades como la psoriasis. El estudio, publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology, revela que un medicamento aprobado para ciertos tipos de leucemia, el dasatinib, puede bloquear una vía específica del sistema inmunitario y reducir la inflamación asociada a la psoriasis en un modelo experimental.
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que causa enrojecimiento, descamación y engrosamiento de la piel, afectando a millones de personas en todo el mundo. En España, más de un millón de personas se ven afectadas por esta dolencia, que se produce cuando el sistema inmunitario se activa en exceso y produce sustancias que irritan la piel. El estudio muestra que el dasatinib actúa como un interruptor que detiene este proceso, en el que intervienen diferentes moléculas que utilizan las células inmunitarias para comunicarse entre sí.
Entre estas moléculas, destacan las citoquinas, pequeñas proteínas que actúan como señales químicas. Una de estas señales, llamada interleucina 23 (IL-23), activa a determinadas células inmunitarias y las impulsa a producir otra molécula inflamatoria, llamada IL-17, que contribuye a desencadenar la inflamación en la piel. Este diálogo entre las dos interleucinas (IL-23 y IL-17) es uno de los motores principales de la psoriasis, y cuando se frena la inflamación disminuye.
Aunque en los últimos años se han desarrollado tratamientos que bloquean estas señales y ha mejorado mucho el control de la enfermedad, todavía se conoce poco cómo se transmite la señal de interleucina 23 dentro de las células, algo fundamental para encontrar nuevas dianas terapéuticas. El estudio se centra precisamente en este mecanismo interno.
Para estudiar este proceso, los investigadores utilizaron células del sistema inmunitario capaces de responder a la señal IL-23. Evaluaron medicamentos ya aprobados para otras enfermedades con el fin de identificar nuevos usos terapéuticos, una estrategia conocida como reposicionamiento de fármacos. Esta aproximación permite estudiar compuestos cuya seguridad y funcionamiento básico ya se conocen, lo que facilita avanzar más rápido hacia aplicaciones clínicas en nuevos contextos.
En este caso, el equipo analizó una colección de fármacos autorizados por las agencias reguladoras y observaron que algunos de ellos interferían en la vía inflamatoria activada por la molécula IL-23. El dasatinib, utilizado actualmente en ciertos tipos de leucemia, destacó por su capacidad para bloquear la producción de IL-17 en las células del sistema inmunitario. Los experimentos mostraron que el fármaco bloquea de forma eficaz la producción de IL-17 inducida por IL-23 en células inmunitarias.
A continuación, comprobaron si este efecto inhibidor también podía observarse en un modelo experimental de inflamación cutánea similar a la psoriasis. Los resultados mostraron que el tratamiento con dasatinib reducía varios signos característicos de esta enfermedad, como el engrosamiento de la piel, la acumulación de células inmunitarias en la zona inflamada y la presencia de células productoras de IL-17.
Estos efectos se observaron cuando el fármaco se administraba de forma sistémica, y también cuando se aplicaba directamente sobre la piel, lo que sugiere la posibilidad de poder aplicarlo de forma localizada en forma de cremas, evitando la exposición del resto del organismo al fármaco.
El estudio también permitió identificar cómo se transmite la señal inflamatoria dentro de las células. Descubrieron que IL-23 activa una cadena de proteínas que funcionan como interruptores moleculares y que terminan activando complejos celulares llamados mTOR, que regulan la actividad y el metabolismo de las células, y son importantes en el proceso de inflamación.
En este proceso participa una proteína concreta llamada Blk, que actúa como intermediaria entre la señal de IL-23 y la activación de la respuesta inflamatoria. Hasta ahora no se sabía que Blk actuaba como mediadora en la cascada inflamatoria de la psoriasis, por lo que este hallazgo abre una nueva diana terapéutica para futuros tratamientos.
En conjunto, los resultados de esta investigación describen una nueva vía molecular que ayuda a explicar cómo se activan las respuestas inflamatorias asociadas a la psoriasis. Además, sugieren que medicamentos ya existentes como el dasatinib podrían explorarse en el futuro como posibles tratamientos para enfermedades inflamatorias relacionadas con esta vía. Aunque serán necesarios más estudios para evaluar su seguridad y eficacia en este contexto, el trabajo abre nuevas vías para el desarrollo de terapias contra enfermedades inflamatorias crónicas.