En el corazón de Madrid, un dúo de hermanos está revolucionando la escena gastronómica con su proyecto, Angelita. Mario y David Villalón han logrado crear un espacio único que combina la coctelería de vanguardia con una selección impresionante de vinos y platos innovadores elaborados con ingredientes frescos de la huerta familiar.
La tranquilidad con la que los hermanos Villalón gestionan su negocio es sorprendente, considerando la complejidad y la originalidad de su propuesta. Angelita celebra su décimo aniversario después de una década de evolución constante y crecimiento. Lo que empezó como un restaurante familiar en Carabanchel ha transformado en un referente de la alta gastronomía madrileña.
En la planta superior de Angelita, los clientes pueden disfrutar de una experiencia enológica única, con acceso a más de 3.000 referencias de vinos y una carta de platos que reflejan la creatividad y la pasión por la cocina de los hermanos Villalón. El sumiller de la casa, David, ofrece maridajes personalizados para cada plato, seleccionando vinos que complementan y elevan la experiencia gastronómica.
Mientras tanto, en la planta inferior, Mario se encarga de la coctelería, llevando la creatividad al límite con cócteles innovadores que incorporan ingredientes vegetales y técnicas de elaboración únicas. La ausencia de hielo y el uso de la dilución como técnica para crear sabores complejos caracterizan su enfoque.
Los hermanos Villalón crecieron en un entorno gastronómico, ya que sus padres regentaban un restaurante en Carabanchel. La pasión por la comida y la bebida se les inculcó desde jóvenes, y decidieron llevarla a un nuevo nivel con Angelita. La huerta familiar en Zamora es la fuente de inspiración para muchos de sus platos y cócteles.
Los hermanos Mario y David Villalón, dueños de Angelita, son un dúo dinámico en la escena gastronómica madrileña. (Fuente: El Periódico)
La planta de arriba de Angelita, territorio enológico. / Angelita
"Mi hermano necesitaba un espacio para su coctelería y yo uno para trabajar con los vinos", explica David. "Además, queríamos que hubiera cocina". Y así nació Angelita, un proyecto que combina la pasión por la comida, el vino y la coctelería de manera innovadora.
En 2024, los hermanos Villalón decidieron dar un paso adelante y reformar el local, adoptando un enfoque más selectivo y de alta calidad. Ahora, Angelita abre solo por la tarde, de lunes a viernes, lo que les permite ofrecer una experiencia más personalizada y de mayor calidad a sus clientes.
La decisión ha sido un éxito. La planta superior, dedicada a los vinos y la comida, está siempre llena, con clientes nacionales y extranjeros disfrutando de la experiencia. La atención al cliente es fundamental, con platos que se pueden pedir por raciones enteras, medias o tercios, y vinos que se ofrecen por copas enteras o medias.
La carta de vinos es infinita, con opciones nacionales e internacionales, incluyendo vinos de Jerez, espumosos y vinos naranjas. Si un cliente busca un vino específico y no está disponible, el equipo de Angelita se esfuerza por encontrar una solución.
La planta superior de Angelita, un espacio dedicado a los vinos y la comida, con una selección de más de 3.000 referencias de vinos. (Fuente: El Periódico)
El célebre pisto de Angelita. / Javier Sánchez
En la planta inferior, el laboratorio de coctelería de Mario es un espacio creativo donde se elaboran cócteles innovadores con sabores frescos y naturales. La carta, denominada 'Raíces', sigue el modelo de 'El Gatopardo', donde todo cambia para que nada cambie.
"Nuestro modelo de coctelería busca sabores muy frescos y naturales", explica Mario. "Destilamos en Rotovap y trabajamos con graduaciones no muy altas para preservar la naturalidad del ingrediente".
Los cócteles de Angelita son verdaderas obras de arte, con nombres como Resina y Sombra, que transportan al cliente a la parte norte del campo zamorano. La combinación de mezcal, pino, limón negro, eucalipto y setas senderillas crea un impacto organoléptico inolvidable.
En las próximas semanas, Angelita presentará la Experiencia 1994, un homenaje al punto de inflexión en la alta cocina que supuso la introducción del menú degustación por Ferran Adrià en El Bulli. Un menú secuencial de cócteles, vinos y platos históricos reinterpretados con la visión actual de Angelita.
Diez años después de su inauguración, Angelita sigue siendo un referente en la escena gastronómica madrileña, un lugar donde la innovación y la pasión por la comida, el vino y la coctelería se unen para crear una experiencia única.