En marzo de 1987, cuando Antonio Giménez y José Manuel Martínez 'Boch' inauguraron La Estación del Silencio, difícilmente podrían haber imaginado que su pequeño bar se convertiría en una institución famosa no solo en Zaragoza, sino también en Alemania y México. Lo que comenzó como un lugar de encuentro para amigos y bandas locales de la escena musical, como Héroes del Silencio, Niños del Brasil y Las Novias, se transformó con el tiempo en un punto de referencia cultural.
La popularidad del bar aumentó vertiginosamente a medida que crecía la fama de Héroes del Silencio. La gente viajaba desde Alemania, México y Argentina con la esperanza de ver a los músicos. "La gente venía desde Alemania con la esperanza de ver a los Héroes", afirma José Manuel Martínez 'Boch'. Esta especie de peregrinación se convirtió en algo común, y muchos lograron ver a Enrique Bunbury y Pedro Andreu, quienes frecuentaban el bar.
La dirección del bar, *calle Catania, 1, se convirtió en una pregunta obligada en los exámenes de la Escuela de Turismo de la Universidad de Zaragoza. Esta anécdota ilustra el impacto que Boch y Antonio Estación tuvieron en la ciudad. La Estación del Silencio se transformó en un templo del rock, donde músicos y artistas se reunían.
La historia del bar está estrechamente ligada a la de , otro emblemático bar de la ciudad. "Antonio y yo nos conocimos allí porque trabajamos juntos como camareros durante dos años", recuerda . La idea de abrir su propio bar surgió cuando su jefe mostró preferencia por el Tuna-Disco.






