La recta final hacia la Copa del Mundo se está convirtiendo en un camino lleno de incertidumbres y desafíos. A solo 73 días del inicio del torneo, la última ventana de partidos amistosos y de preparación ha reafirmado el poderío de algunas de las selecciones favoritas, como España, Portugal, Francia, Inglaterra y Argentina. Sin embargo, la sombra de la incertidumbre política se cierne sobre el torneo, recordando a los tiempos del Mundial de Argentina 78, cuando la junta militar que gobernaba el país organizó el evento bajo un clima de represión y secuestros sistemáticos.
Estados Unidos, México y Canadá se enfrentan a un territorio inexplorado, especialmente en el caso de Estados Unidos, que será sede de la mayoría de los partidos. La situación política en el país anfitrión ha generado preocupación, con redadas para capturar y repatriar extranjeros, en su mayoría provenientes de naciones que participarán en la competición. Además, el gobierno estadounidense ha amenazado con invadir el territorio de uno de los países clasificados y conduce una guerra de repercusiones globales contra otro.
La selección de Irán, que no ha renunciado oficialmente a participar en el torneo, jugó un partido de preparación contra Nigeria en Antalaya, que perdió por 1-2. Mientras tanto, la guerra en Ucrania ha afectado la organización de eventos futbolísticos, como la cancelación de la Finalissima entre España y Argentina en Doha.
La selección argentina, vigente campeona mundial, ha completado su penúltima concentración antes del Mundial con varias dudas. A pesar de la victoria en un partido amistoso contra Mauritania, el equipo de Lionel Scaloni sigue mostrando debilidades en la defensa. La consolidación del mediocampo, con jugadores como Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, es vista como clave para el éxito del equipo.





