Se avecinan subidas del tipo de interés por parte del Banco Central Europeo debido a las presiones inflacionistas provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz. Esto podría tener un impacto significativo en la economía, pero ¿qué significa exactamente y cómo nos afectará a todos?
La política monetaria y su impacto en la economía
El Banco Central Europeo tiene como función principal controlar la inflación, lo que significa que debe maniobrar para que los precios no suban por encima del límite convencionalmente definido del 2%. Sin embargo, su propia institucionalidad es una decisión política, algo que queda patente cuando se observa que al menos la Reserva Federal estadounidense tiene también como objetivo la creación de empleo.
La política monetaria restrictiva puede tener un impacto desigual en diferentes grupos sociales, particularmente entre deudores y acreedores. La inflación es un corrosivo de las deudas, que beneficia a quienes tienen préstamos y perjudica a quienes han prestado dinero. En este sentido, puede interpretarse que la función del BCE es evitar que el capital de los inversores financieros se esfume por la subida de precios.
¿Por qué suben los precios?
La pregunta central de la política monetaria es por qué suben los precios. La tradición monetarista considera que tal cosa sucede cuando hay demasiado dinero persiguiendo pocos bienes disponibles en el mercado. Por otra parte, la teoría del nuevo keynesianismo supone que los precios suben cuando hay una demanda excesiva respecto a la oferta.
En ambos casos, la receta propuesta para moderar la inflación es la subida del tipo de interés de referencia. El objetivo es que nadie pueda prestar por debajo de esa cantidad, lo que encarece las inversiones reales para las empresas y conduce a una ralentización de la economía.
El problema de la inflación causada por un 'shock de oferta'
Pero, ¿qué ocurre cuando los precios suben porque hay un 'shock de oferta' como el provocado por el cierre del estrecho de Ormuz? En ese caso, los precios suben porque existen cuellos de botella en los flujos comerciales internacionales y no por causas monetarias y/o de exceso de demanda.
En estas situaciones, se produce un evento que impulsa los precios al alza porque algún input productivo se encarece al hacerse más escaso. Las empresas responden a través de un mecanismo de propagación y amplificación, lo que conduce a que los precios crezcan mucho más de lo que queda explicado por el 'shock de oferta' como tal.
La política monetaria restrictiva no es la solución
La política monetaria restrictiva logra detener la subida de precios a nivel agregado porque es matar moscas a cañonazos, además haciendo recaer el coste no en los principales responsables de la subida de precios sino, como de costumbre, en las empresas y familias más vulnerables.
En la era del neomercantilismo y la lucha por la energía en el contexto de crisis ecosocial, estas situaciones de 'shocks de oferta' son mucho más comunes que en la era del libre comercio. Por lo tanto, es necesario encontrar una solución más adecuada para abordar este tipo de inflación.
La necesidad de un programa de estímulo
La inminente subida de los tipos de interés no parece que vaya a ser acompañada de medidas extraordinarias de la magnitud de los fondos Next Generation. Sin embargo, esta sería una excelente oportunidad para que la Unión Europea pusiera en marcha un programa de estímulo a nivel comunitario que acelerara la transición ecológica y, en particular, la energética.
Ese estímulo podría compensar la subida de tipos de interés al tiempo que permite a la Unión Europea reducir su vulnerabilidad energética y geopolítica respecto a proveedores de energía fósil tan inestables como Rusia o Estados Unidos.